8 8   JUSTICE TRENDS // JANUARY / ENERO 2019 The system is by principle an opportunity for the convicts to spend the last part of their incarceration at home, with the use of electronic monitoring equipment. The convicts may only leave the premises of their homes for several, pre-determined reasons, and through a pre-set route. This system has proven itself internationally as well and is in use in several countries. Our experiences so far are favourable since this system helps post-release reintegration into the family and social environment and alleviates prison overcrowding. Time spent within reintegration custody is counted into the total duration of the incarceration. Of course, success cannot be guaranteed merely by putting a tracker on the convicts. We also strive to provide substantive measures and options for the prisoners that help their reintegration. A significant proportion of the prisoners does not possess marketable qualifications, skills or specialised knowledge, which is a great challenge since the lack of these attributes makes it difficult to become employed, even in the case of people with clean records. Due to this challenge, we strive to provide assistance to the prisoners, the majority of whom takes part in formal education or vocational training and the number of those currently employed is also high. As regards the extent of the collaboration between the prison service and the probation, I would like to emphasize the role of the probation service. All the opportunities and measures that I mentioned before would not be complete and effective without the work of our colleagues in the field of probation supervision. It is important to add that, in 2014, all the probation- related tasks that are relevant to the prison service were moved under the jurisdiction of the Prison Service. The resulting situation was by no means a common one, since, in most European countries, the probation services function as separate entities. Last year, our colleagues addressed the probation supervision and aftercare- related issues of almost 5,000 prisoners, out of which more than 80% was capable of establishing an employment contract through their help. Therefore, this joint leadership structure has proven effective in our case. I believe that we are very productive and effective in this field and thus would like to include even more people into aftercare programmes in the future. JT: We have learnt that plans are afoot to build a large prison and eight smaller facilities by 2019 at a cost of €176 million. What exactly does the infrastructure expansion plan consist of, and to what extent will it help in solving the prison overcrowding issue? TT: We began our capacity expansion programme in 2010, with the restructuring of already existing sections and wings coupled with cell mergers and continued with new capacities established within the premises of our vacant plots. Over the last few years, we have created 2,000 new rooms, mostly using prisoner workforce. As a result, our general occupancy level has reduced from 143% to 123% in the last four years. Currently, the preparation for the construction of new prison institutions and one health centre is in progress. During the beginning of 2019, a new institution capable of housing 500 prisoners will be put into operation. Whilst building this new prison, most construction-related tasks were completed with the use of prisoner workforce. Those convicts who participated in the construction received their qualifications through formal vocational training organised by the Hungarian Prison Service and continue to do so. Not only do the prisoners contribute to the construction of the buildings, but also to the production of the furniture and equipment to be used within them. Within the structures provided by the limited companies of the Hungarian Prison Service, they produce the cell doors, rails and several other tools that are indispensable for prison facilities. Un gran ejemplo de esto es la institución de custodia de reintegración, una opción que ha estado presente en Hungría durante tres años. El sistema es, en principio, una oportunidad para que los convictos pasen la última parte de su encarcelamiento en sus hogares, con el uso de equipos de monitoreo electrónico. Los convictos solo pueden abandonar sus hogares por varias razones predeterminadas y a través de una ruta preestablecida. Este sistema también se ha demostrado internacionalmente y está en uso en varios países. Nuestras experiencias hasta ahora son favorables, ya que este sistema ayuda a la reinserción posterior a la liberación en el entorno familiar y social y alivia el hacinamiento en las prisiones. El tiempo pasado en la custodia de reintegración se contabiliza en la duración total del encarcelamiento. Por supuesto, no se puede garantizar el éxito simplemente poniendo un rastreador en los convictos. También nos esforzamos por proporcionar medidas y opciones sustanciales para los prisioneros que ayudan a su reintegración. Una proporción significativa de los presos no posee calificaciones, habilidades o conocimientos especializados comercializables, lo cual es un gran problema ya que la falta de estos atributos dificulta conseguir empleo, incluso en el caso de personas sin antecedentes. Por ello, nos esforzamos por brindar asistencia a los presos, la mayoría de los cuales participan en la educación formal o en la capacitación vocacional, con un número también alto de personas empleadas en la actualidad. En lo que respecta al alcance de la colaboración entre el servicio penitenciario y la libertad condicional, me gustaría hacer hincapié en el papel del servicio de libertad condicional. Todas las oportunidades y medidas que mencioné anteriormente no serían completas y efectivas sin el trabajo de nuestros compañeros en el campo de la supervisión de la libertad condicional. Es importante añadir que, en 2014, todas las tareas relacionadas con la libertad condicional relevantes para el servicio penitenciario se trasladaron bajo la jurisdicción del Servicio Penitenciario. La situación resultante no fue en absoluto común, ya que, en la mayoría de los países europeos, los servicios de libertad condicional funcionan como entidades separadas. El año pasado, nuestros compañeros abordaron la supervisión de la libertad condicional y las cuestiones relacionadas con el postratamiento de casi 5000 prisioneros, de los cuales más del 80 % fue capaz de establecer un contrato de trabajo a través de su ayuda. Por lo tanto, esta estructura de liderazgo conjunto ha demostrado ser efectiva en nuestro caso. Creo que somos muy productivos y efectivos en este campo y, por lo tanto, nos gustaría incluir a más personas en los programas de postratamiento en el futuro. JT: Hemos aprendido que hay planes en marcha para construir una prisión grande y ocho instalaciones más pequeñas para 2019, con un costo de 176 millones de euros. ¿En qué consiste exactamente el plan de expansión de infraestructura y en qué medida ayudará a resolver el problema del hacinamiento? TT: Comenzamos nuestro programa de expansión de capacidad en 2010, con la reestructuración de secciones y alas ya existentes junto con fusiones de celdas, y continuamos con nuevo aforo establecido dentro de las instalaciones de nuestras parcelas vacías. En los últimos años, hemos creado 2000 celdas nuevas, principalmente a través de mano de obra de prisioneros. Como resultado, nuestro nivel de ocupación general se ha reducido de 143% a 123% en los últimos cuatro años. Actualmente, la preparación para la construcción de nuevas instituciones penitenciarias y un centro de salud está en progreso. Aprincipios de 2019, se pondrá en funcionamiento una nueva institución con capacidad para 500 presos. “Over the last few years, we have created 2,000 new rooms, mostly using prisoner workforce. As a result, our general occupancy level has reduced from 143% to 123%.” “En los últimos años, hemos creado 2000 celdas nuevas, principalmente a través de mano de obra de prisioneros. Como resultado, nuestro nivel de ocupación general se ha reducido de 143% a 123%.” Hungary Hungría