JUNE / JUNIO 2018 JUSTICE TRENDS //  1 0 3 Most programmes lack institutional funding, are limited in scope or are in the early stages of evaluation, but show the possibility of developing coherent initiatives even under the most adverse conditions. Rehabilitation, in the criminal context, refers to the idea that the offender is a person “with a disease in the social sphere” who should be rehabilitated. The term has been the subject of extensive debate since the early 1970s. As noted above, criminologists are rather sceptical about the effectiveness of reforming offenders through criminal policy.At the time, studies about rehabilitation impact indicated that a few interventions had minimal effect on subsequent criminal behaviour; this period was called Nothing Works4 . Independiente de esta precariedad, algunos establecimientos penitenciarios tienen programas de rehabilitación y reinserción, aunque aún hay muy poca evidencia de su efectividad. A pesar de los problemas estructurales a los que el sistema se enfrenta en América Latina, existen muchos casos de innovación en relación con programas especiales de rehabilitación de internos. La mayoría de los programas carecen de financiación institucional, tienen un alcance limitado o se encuentran en las etapas tempranas de evaluación, pero muestran la posibilidad de desarrollar iniciativas coherentes incluso en las condiciones más adversas. La rehabilitación, en el contexto penal, hace referencia a la idea de que el infractor es una persona “con una enfermedad en el ámbito social” que debería ser rehabilitada. El término ha estado sujeto a extensos debates que se remontan a principios de la década de 1970. Como ya se ha señalado, los criminólogos son bastante escépticos en cuanto a la efectividad de reformar a los infractores mediante la política penal. Por aquel entonces, los estudios de impacto de la rehabilitación indicaban que unas pocas intervenciones tenían un efecto mínimo en la conducta delictiva subsiguiente; a este período se lo denominó Nothing Works (Nada funciona)4 . A principios de la década de 1980 se dio un proceso de cambio de paradigma, asociado con el movimiento What Works (lo que funciona), que se basó en estudios que demostraban la efectividad de la rehabilitación en las prisiones, comprendiendo que la adaptación social es la estrategia más efectiva de prevención pospenitenciaria. Esta línea de pensamiento sugería que la rehabilitación tiende a concentrarse en tres factores, en los que: (1) La intervención se planifica o se asume de manera explícita, no es simplemente un hecho accidental; (2) Los objetivos se concentran en la modificación de aspectos conductuales del infractor que, según se cree, provocan su criminalidad; por ejemplo, actitudes, procesos cognitivos, personalidad o procesos de la salud mental, relaciones sociales, habilidades educativas, capacitación vocacional y empleo; (3) Se espera que el infractor disminuirá su probabilidad de cometer delitos penales en el futuro5 . Se espera que los factores mencionados anteriormente o necesidades criminógenas, como las actitudes delictivas y las habilidades para el empleo, tengan un efecto positivo en los infractores. Por lo tanto, el cambio que propone la teoría de What Works va de la mano de la suposición de que eliminar las causas subyacentes de la actividad penal es imprescindible para que un programa de resocialización tenga éxito. Este logro requiere la implementación de medidas complejas como la evaluación de riesgo y la ejecución de programas especiales de intervención individualizados, orientados a la eliminación de los factores criminógenos. La línea de pensamiento What Works se concentra en cinco áreas que son imprescindibles para la rehabilitación: a) Evaluación, b) Tratamiento, c) Monitoreo y detección de drogas (en los tratamientos para drogodependientes), d) Trastornos concomitantes, y e) Prevención de recaídas. Teniendo en cuenta estos elementos, las intervenciones de nivel del sistema pueden estar dirigidas a toda la población de la comunidad (basadas en la población y orientadas a la comunidad), a los sistemas que afectan a dichas poblaciones y/o a las personas y familias. La primera intervención modifica normas, actitudes, conciencia, prácticas y conductas en la comunidad. Un cambio en el sistema suele tener un impacto más efectivo y duradero que un cambio personal. 4 CESC. (2008). Prison Debates 06. Prison Debates, 1-3. 5 Cullen, F. T., & Gendreau, P. (2000). Assessing Correctional Rehabilitation: Policy, Practice, and Prospect. Policies, Processes, and Decisions of the Criminal Justice System. (p. 109-175 ). Washington: National Institute of Justice; U.S Department of Justice. 4 CESC. (2008). Debates Penitenciarios 06. Debates Penitenciarios, 1-3. 5 Cullen, F. T., & Gendreau, P. (2000). Assessing Correctional Rehabilitation: Policy, Practice, and Prospect. Policies, Processes, and Decisions of the Criminal Justice System. (pág. 109-175). Washington: National Institute of Justice; U.S Department of Justice. In the early 1980s, there was a paradigm shift process associated with the What Works movement, which was based on studies demonstrating the effectiveness of rehabilitation in prisons, understanding that social adaptation is the most effective strategy for post-prison prevention. This line of thinking suggested that rehabilitation tends to focus on three factors, in which: (1) Intervention is explicitly planned or assumed; it is not simply an accidental event; (2) Objectives focus on the modification of behavioural aspects of the offender that are believed to cause his or her criminality, such as attitudes, cognitive processes, personality or mental health processes, social relationships, educational skills, vocational training and employment; (3) It is expected that the offender will decrease his or her likelihood of committing criminal offences in the future5 . The above factors or criminal needs, such as criminal attitudes and employment skills, are expected to have a positive effect on offenders. Therefore, the change proposed by the What Works theory goes hand in hand with the assumption that eliminating the underlying causes of criminal activity is essential for a successful resocialisation programme. This achievement requires the implementation of complex measures, such as risk assessment and the implementation of special individualised intervention programmes aimed at eliminating criminal factors. The What Works line of thinking focuses on five areas that are essential for rehabilitation: a) Evaluation, b) Treatment, c) Drug monitoring and detection (in the treatment of drug addicts), d) Concomitant disorders, and e) Relapse prevention. Taking these elements into account, system-level interventions can be targeted at the entire population of the community (population-based and community-based), at systems affecting those populations, and/or individuals and families. The first intervention changes norms, attitudes, awareness, practices and behaviours in the community. A change in the system usually has a more effective and lasting impact than a personal change. LATAM: REHABILITATION / AM. LAT.: REHABILITACIÓN