2 0   JUSTICE TRENDS //  J U N E / J U N I O 2 0 1 8 Actualmente, las decisiones de prohibición de contactos en el marco de la VD representan el 50% del total de casos en ejecución, con tendencia leve de crecimiento (en el marco del crimen de VD, nuestro programa de ME es uno de los más grandes de Europa, justo detrás de España). Para la fiscalización de las diferentes finalidades de las decisiones judiciales, la Dirección General de Rehabilitación y Servicios Penitenciarios, a través de sus equipos especializados de ME, se vale de tecnologías diferentes: para las diversas modalidades de confinamiento domiciliario, se utiliza la tecnología de radiofrecuencia, que se ha revelado segura y adecuada para el control de dicha finalidad; para la fiscalización de las decisiones judiciales de prohibición de contactos, utiliza la tecnología de geolocalización, que combina la tecnología GPS con los componentes de radiofrecuencia y comunicaciones móviles, cuyo funcionamiento se ha revelado más exigente desde el punto de vista de la gestión de eventos y comportamiento de agresores y víctimas. Portugal ha adoptado una actitud de receptividad a la innovación tecnológica, mitigada por precaución, a fin de lograr inversiones seguras y no comprometer las altas expectativas sociales y políticas en los programas de ME. Este siempre fue entendido como una herramienta de apoyo a la ejecución de penas o medidas penales y usado como estrategia para intervenir con acusados/condenados. Nuestro modelo conjuga control e intervención, con mayor enfoque en el control o en las acciones de reintegración social conforme el momento procesal de aplicación de la decisión judicial. El dispositivo de ME funciona las 24 horas del día, los 365 días del año, y los equipos especializados aseguran, de forma integrada y guiada por protocolos estabilizados, las tareas de la fiscalización electrónica y la intervención individualizada orientada a las necesidades de reinserción social. Todas las anomalías señaladas por el sistema tienen una reacción – adecuada a la situación concreta, a la fase procesal y al riesgo que el potencial incumplimiento representa – ante los sujetos. La evaluación es muy positiva ya que tenemos tasas residuales de incumplimiento de la decisión judicial: el 2,80% en 2017 y el 2,48% en el primer cuatrimestre de 2018. El éxito del ME en Portugal se debe a la existencia de una estrategia institucional que lo concibe no como un fin sino como una herramienta para la reintegración social, compartiendo herramientas de la cultura de la probation; la concepción del ME como un sistema, conjugando una intervención mitigada de control y apoyo por parte de una estructura operativa especializada que utiliza procedimientos estabilizados y tecnologías rigurosas; y, por fin, la buena articulación con los tribunales en la identificación del perfil de caso que debe ser objeto de una decisión judicial de ME y en la agilización de circuitos comunicacionales en la ejecución de la pena o medida penal. En Portugal, todavía hay un gran potencial de crecimiento para el ME en la ejecución de las sentencias, evitando condenas de prisión para aquellos que no necesitan niveles tan acentuados de control o ayudando a promover la pronta liberación de aquellos que muestran un pronóstico favorable para la liberación. Este movimiento parece que se está logrando en la ejecución con ME de penas de prisión de hasta dos años, con el objetivo de que, en un período de 2-3 años, estén siendo fiscalizados electrónicamente, en el domicilio, cerca de 1200 casos al mismo tiempo. Tales números redimensionarán nuestro programa de ME para valores bastante considerables y permitirán mirar el paradigma penal bajo una nueva perspectiva. Es demasiado pronto para anticipar el impacto real de esta proyección en el sistema penitenciario y de ME, pero se ve como una oportunidad única para que Portugal replantee su estrategia en el sistema de ejecución de penas, visto en su conjunto. En esta fecha, se destaca el efecto positivo ya producido, pues el hacinamiento ha dejado de ser un problema en el sistema penitenciario del país. which combines GPS technology with the components of radio frequency and mobile communication, proven to be a more challenging operation from the point of view of managing the events and behaviour of the aggressors and victims. Portugal has adopted an open-minded attitude to technological innovation, made easier by cautiousness, in order to make safe investments and not compromise the high social and political expectations in the EM programmes. It has always been understood as a tool to support the execution of sentences or penal measures and is used as a strategy to intervene with defendants/convicts. Our model combines control and intervention, with a greater focus on control or social reintegration actions depending on the procedural time at which the judicial decision is implemented. The EM device operates 24 hours a day, 365 days a year, and specialized teams ensure that, in an integrated manner and guided by stabilized protocols, electronic surveillance tasks and individualized intervention are geared to the needs of social reintegration. All of the possible problems alerted by the system have a reaction – appropriate for the specific situation, procedural phase and the risk that the potential non-compliance represents – with the subjects. The evaluation is very positive since we have residual rates of non- compliance with the judicial decision: 2.80% in 2017 and 2.48% in the first four months of 2018. The success of EM in Portugal is due to the existence of an institutional strategy that conceives EM not as a means to an end, but as an instrument in the service of social reinsertion, sharing tools of the probation culture; the design of EM as a system, combining a mitigated intervention of control and support through a specialized operating structure that uses stabilized procedures and rigorous technologies; and, finally, the good articulation with the courts in the identification of the case profile that should be the subject of a judicial decision to use EM and the streamlining of communication circuits in the execution of the sentence or criminal measure. In Portugal, there is still great potential for EM in the execution of sentences, avoiding prison sentences for those who do not need such high levels of control or helping to promote the early release of those who show a favourable prognosis for release. It seems that this movement will take place in the execution, with EM, of prison sentences of up to two years, with the expectation that within 2-3 years about 1,200 sentences will be electronically monitored at home. Such numbers will resize our EM programme to fairly considerable figures and allow us to look at the criminal paradigm under a new perspective. It is early to anticipate the real impact of this projection on the prison system and the EM system, but it is seen as a unique opportunity for Portugal to rethink its strategy in the execution system as a whole. Now, we can see the positive effect this has already had, as overcrowding is no longer a problem in the country’s prison system. experts’ panel / pANEL DE EXPERTOS