3 6   JUSTICE TRENDS //  J U N E / J U N I O 2 0 1 8 the only model around which to build all the system. The name “alternative sentencing” illustrates well the fact that the standard is still jail. In fact, probation sentences (in France) are an extremely recent development. I believe that even in the minds of the courts and judges, these sentences are not always perceived spontaneously as “equal’’ to imprisonment. The whole philosophy of this penal reform is based on saying that there are several sentencing alternatives and that they are all the same: they must simply be adapted to the convicted person’s profile and their crime. The penal reform provides for the abolition of sentences of less than one month’s imprisonment. This sends a strong political signal: it states that short sentences make no sense in terms of reintegration and prevention of recidivism, as they have all the negative effects without any positive ones. For sentences of two to six months, the new law states that the principle is to pass other sentences, such as community service, probation or electronic monitoring; the idea is that the sentence shall be executed in the community, with improved supervision carried out by probation services. Sentences of up to six months’imprisonment must be subsidiary, i.e. they must be passed in cases where the judge considers that, in spite of everything, such a sentence makes the most sense. For sentences of six months to one year, the judge still has the ability to immediately change them (aménagement “ab initio’’) to electronic monitoring, community work, suspensions with judicial follow-up, etc. centrará en la autonomía de los detenidos y, por lo tanto, la preparación para su salida. En otro aspecto de esta reforma penal, nos unimos a un movimiento internacional cuya filosofía es descentralizar nuestro sistema de penas de la pena de prisión, es decir, una perspectiva donde la pena de prisión no es la única referencia alrededor de la cual construir todo el sistema. La denominación “penas alternativas” ilustra bien que la referencia sigue siendo la cárcel. De hecho, las sentencias de probation (en Francia) son una creación extremadamente reciente. Creo que, incluso en la mente de los tribunales y los jueces, estas son sentencias que no siempre se perciben espontáneamente como “iguales” a la privación de libertad. Toda la filosofía de esta reforma penal se basa en decir que existen varias posibilidades de sentencia y que todas son iguales: simplemente deben adaptarse al perfil de la persona condenada y al delito. La reforma penal establece que se abolirán las condenas de menos de un mes de prisión. Esto envía una fuerte señal política de que las condenas cortas no tienen sentido en términos de reintegración y prevención de reincidencia, puesto que tienen todos los efectos negativos sin ningún efecto positivo. Para las condenas de dos a seis meses, la nueva ley establece que el principio es dictar otras sentencias: trabajo comunitario, la libertad condicional o el monitoreo electrónico; la idea es que la sentencia se ejecute en la comunidad con una supervisión mejorada por parte de los servicios de libertad condicional. La pena de prisión de hasta seis meses deberá ser subsidiaria, es decir, que se pronuncie en los casos en que el juez considere que es, a pesar de todo, la que tiene más sentido. Para las condenas de seis meses a un año, el juez mantiene la capacidad de convertirlas inmediatamente (aménagement “ab initio”) en monitoreo electrónico, en trabajo comunitario, en una suspensión con seguimiento judicial, etc. “[Para solucionar el problema de los teléfonos móviles en las prisiones] Hemos adquirido una solución cuyos bloqueadores evolucionarán de acuerdo con las tecnologías de los operadores de telefonía.” “[To address the issue of mobile phones in prisons] We have acquired a solution whose jammers will evolve according to the technologies used by the telephone companies.” JT: There is a plan to install 50,000 telephones in French prisons. (Source: Le Figaro, “In prison, landlines for each cell”, 02/01/2018). What challenges is the prison system trying to overcome with this investment? SB: We have a large number of mobile phones being smuggled in illegally and that poses a number of security problems, as they allow criminal activity to continue and because they generate trafficking and violence. To give you an idea, in a prison built a few years ago in the south of France – a very safe prison and where it is difficult to get mobile phones –, a mobile phone was being rented for €1500 a month. The jamming solutions we procured are working today, however, the problem with it is the lack of devices that work in the long term, i.e. every time operators change their technology and frequency (every 3-4 years), and the jammers become obsolete. To combat this problem, we need progressively more effective signal blocking solutions, and we need to start with the establishments with the most contraband (the Paris, Lyon and Marseille regions). Thus, we have acquired a solution whose jammers will evolve according to the technologies used by the telephone companies. We have several tens of millions of euros to cover a maximum number JT: Hay un plan para la instalación de 50 000 teléfonos en las penitenciarías francesas. (Fuente: Le Figaro, “En prisión, líneas fijas en cada celda”, 02/01/2018). ¿Qué desafíos está tratando de resolver el sistema penitenciario con esta inversión? SB: Tenemos una gran cantidad de teléfonos móviles introducidos ilegalmente y eso supone varios problemas de seguridad, ya que permiten mantener las actividades delictivas y porque generan tráfico y violencia. Para hacerse una idea, en una prisión que se construyó en el sur de Francia hace unos años, que es una prisión muy segura y en la que es difícil conseguir teléfonos móviles, se estaba alquilando un móvil por 1500 € al mes. Las soluciones de bloqueo que adquirimos están funcionando a día de hoy, sin embargo, el problema con el jamming es no tener dispositivos que funcionen a largo plazo, es decir, cada vez que los operadores cambian su tecnología y frecuencia (cada 3-4 años), los bloqueadores se vuelven obsoletos. Para combatir el problema, necesitamos soluciones de bloqueo de señal progresivamente más efectivas y empezar por los establecimientos donde hay más tráfico (las regiones de París, Lyon y Marsella). De este modo, hemos adquirido una solución cuyos bloqueadores evolucionarán de acuerdo con las tecnologías de los operadores de telefonía. Tenemos varias decenas de millones de euros para cubrir un máximo de instalaciones durante los próximos cuatro años, empezando este año por varios de los grandes establecimientos.Al mismo tiempo, instalaremos teléfonos fijos. FRANCE / FRANCIA