JUNE / JUNIO 2018 JUSTICE TRENDS // 7 3 Director of the Ohio Department of Rehabilitation and Correction, United States of America Director del Departamento de Rehabilitación y Correccionales de Ohio, Estados Unidos de América Director of the Ohio Department of Rehabilitation and Correction, United States of America Gary Mohr Going against the flow to improve the system and reduce recidivism Remando contra la corriente para mejorar el sistema y reducir la reincidencia JT: Many people believe that in the U.S. there’s a rather punitive approach, but you’re more in favour of rehabilitation. What led you to a more innovative approach to the system? GM: The foundation of my belief is that we’re all human beings who deserve a second chance. I’m going to tell a quick story which is the foundation of everything we’re doing: I had been a prison warden for about 12 years, I retired in 2002 and was having a great life – I had a consulting firm with my wife, we did a lot of work, a lot of traveling, and were enjoying life. In December of 2010, I get a call from the office of [Ohio’s] Governor John Kasich asking if I would be interested in being the director of the Ohio Department of Rehabilitation and Correction. I was honored, but I said no. Two other calls came in that week and I said no again. On the fourth call I was asked to at least come in and talk to the Governor about what his ideas were. So, on December 27th, 2010, I went to have a 15-minute conversation with him. He told me what he was being advised to do [he did inherit an $8 billion deficit]: close prisons, reduce the workforce, and ship inmates outside of the state to lower-cost privatised facilities. He asked me what I thought of those plans and I said that it was the stupidest I’ve ever heard! Fifteen minutes went to three hours, we had some heated discussions and at the end the Governor said he wanted me in this job and that I was to do it my way. I told him that my core belief is that people can change and it’s a worthy calling to be part of that change. I accepted the job at that moment, knowing that it was going to be tough. “There are some very punitive ideas [in this state and country] to address non-violent offenders, and that’s what I’m fighting against.” Contrary to what I’m seeing in some of the legislative proposals and the proposed bills in our state legislature, I believe in second chances. When people get out of prison, they have an extraordinarily uphill battle with all the collateral consequences, therefore, we ought to keep nonviolent offenders, those who often need mental health or drug addiction treatment in the community, where the treatment is more effective, at one third the cost, and not build upon these collateral consequences. The savings from this approach should be diverted and invested earlier in the lives of Ohioans. During this eight-year term, “doing it my way” means that our focus is on human beings, on keeping people in custody safe, keeping the community safe, and, quite frankly, expanding smiles. Doing it right is also doing things according to scientific evidence. There are some very punitive ideas [in this state and country] to address non-violent offenders, and that’s what I’m fighting against. And I fight because I don’t need this job! We’ve just gone through a primary election campaign and we hear the words “conservative” and “tough” a lot, I’ve not heard the word “compassion” once! When it comes to criminal justice, “compassion” would be a very healthy characteristic. JT: Mucha gente cree que en los EE.UU. hay un enfoque más bien punitivo, pero usted está más a favor de la rehabilitación. ¿Qué le llevó a concebir un enfoque más innovador del sistema? GM: La base de mi creencia es la idea de que todos somos seres humanos que merecemos una segunda oportunidad. Voy a contar una historia rápida que es la base de todo lo que estamos haciendo: Fui guardia de prisión durante unos 12 años, me jubilé en 2002 y llevaba una buena vida: tenía una empresa de consultoría con mi esposa, trabajábamos y viajábamos mucho, disfrutábamos de la vida. En diciembre de 2010, recibí una llamada de la oficina del Gobernador (de Ohio) John Kasich, en la cual se me preguntaba si estaría interesado en ser el director del Departamento de Rehabilitación y Correccionales de Ohio. Me sentí honrado, pero dije que no. Esa semana recibí otras dos llamadas y volví a decir que no. En la cuarta llamada me pidieron que al menos fuera y hablara con el Gobernador sobre sus ideas. Así que, el 27 de diciembre de 2010, fui y tuve una conversación de 15 minutos con él. Me dijo lo que le aconsejaban hacer (heredó un déficit de 8000 millones de dólares): cerrar prisiones, reducir la mano de obra y enviar a los reclusos fuera del estado, a instalaciones privatizadas de menor coste. Me preguntó qué pensaba de esos planes y le dije que era lo más estúpido que había oído. Quince minutos se convirtieron en tres horas, tuvimos algunas discusiones acaloradas y al final, el Gobernador dijo que me quería en este trabajo y que podría hacerlo a mi manera. Le dije que mi creencia central es que la gente puede cambiar y que es una vocación noble el ser parte de ese cambio. Acepté el trabajo en ese momento, sabiendo que iba a ser duro. “Hay algunas ideas muy punitivas (en este estado y en este país) sobre cómo tratar a los delincuentes no violentos, y eso es contra lo que estoy luchando.” Contrariamente a lo que estoy viendo en algunas de las propuestas legislativas y en los proyectos de ley propuestos en nuestra legislatura estatal, yo creo en las segundas oportunidades. Cuando las personas salen de la cárcel, tienen una batalla extraordinariamente difícil con todas las consecuencias colaterales; por lo tanto, debemos mantener a los delincuentes no violentos, aquellos que a menudo necesitan tratamientos de salud mental o de adicción a las drogas en la comunidad, donde el tratamiento es más eficaz, a un tercio del coste, y no debemos usar estas consecuencias colaterales como base. El dinero ahorrado con este enfoque debería redirigirse e invertirse, en primer lugar, en la vida de los habitantes de Ohio. Durante este período de ocho años, “hacerlo a mi manera” significa que nuestra atención se centra en los seres humanos, en proteger a la gente bajo custodia, en mantener a la comunidad segura y, francamente, en ampliar las sonrisas. Hacerlo bien también es hacer las cosas de acuerdo con la evidencia científica. Hay algunas ideas muy punitivas (en este estado y en este país) sobre cómo tratar a los delincuentes no violentos, y eso es contra lo que estoy luchando. USA / EE. UU.