JANUARY / ENERO 2019 JUSTICE TRENDS //  1 1 JT: In the report published in February 2018 following its last visit, the Council of Europe's Committee for the Prevention of Torture (CPT) urged Portugal to address cases of ill-treatment of prisoners by custodial agents; poor habitability in some establishments; limited opportunities for prisoners to engage in work, educational and intentional activities; and insufficient or inadequate health care. In addition, the report states that at Monsanto High Security Prison (Lisbon) nothing had changed since the CPT's visit in 2013, with the vast majority of prisoners confined to their cells for up to 22 hours a day. What improvements were implemented in the dimensions identified by the CPT? FVD: The recommendations of the CPT were and are being complied with. The CPT refers to situations associated with violence against prisoners. Regarding ill-treatment, and at the preventive level, we have reinforced training about human rights in the last admission course to the body of the prison guard. Last year, in cooperation with the Secretary of State for Equality, sensitisation actions were carried out regarding migration, interculturality and non-discrimination matters. These have involved 342 staff members, including prison officers and social reintegration technicians. Such training and awareness initiatives are ongoing. In addition, we have the repressive dimension: when we become aware of an aggression on an inmate or of a violation of his or her rights, an investigation is obviously set up which may result in disciplinary consequences for those responsible for the act. The bad habitability conditions in some prisons are identified and we have acted on them not only in the terms that I have already mentioned - that are part of the Plan implementation - but also through work in several establishments. The training offer entails a varied set of skills and an important diversification effort has been made, for example the training of forest sappers that began last year. Prison work aspires to cover the widest possible universe of prisoners; they produce from agricultural products to Arraiolos carpets, to furniture, to components for electronic equipment. But there is still room for improvement, both in prison training and work. Health was an area in which we invested a lot and in which we had the support of the Ministry of Health. In addition to having created conditions for the practice of telemedicine in penitentiary centres, we proceeded to dematerialise the clinical files - the doctor in the hospital or in the prison establishment manages to access the clinical file of each inmate, which facilitates the knowledge of their historical and therapeutic accompaniment. Paperless medical prescriptions are also issued; the doctors already have access to the Electronic Medical Prescription across all the country’s prison establishments. In addition, we have a set of protocols with the Ministry of Health that define referral procedures (all inmates with infectious diseases have a referral hospital) and, preferably, doctors go to the prison for the appointments. Blood sampling and some diagnostic tests can also be carried out in the prison centres. All this affects a significant part of the prison population and, above all, has a positive impact on those who are weakest and in need of health support. We also improved sustainability from the point of view of health workers, as the outsourcing model on which the system was based turned out to be inadequate. Hence, our strategy was based on gaining greater autonomy, so we internalised many resources, including doctors and nurses. ADiploma to address mental health issues is also underway at the moment. The law provides for the regulation of the model of containment of persons to whom security measures are applied by virtue of psychiatric problems that have determined the practice of the crime. As there was no implementation of that rule we are now specifying it in a model in JT: En el informe publicado en febrero de 2018 a raíz de su última visita, el Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa instó a Portugal a hacer frente a los casos de malos tratos a los presos por parte de los agentes custodios; las malas condiciones de habitabilidad en algunos establecimientos; escasas oportunidades de actividades laborales, educativas y de ocio para los presos; y la asistencia sanitaria insuficiente o inadecuada. Además, el informe detalla que en la prisión de alta seguridad de Monsanto (Lisboa) nada había cambiado desde la visita del CPT en 2013, con la gran mayoría de los reclusos confinados en sus celdas durante hasta 22 horas al día. ¿Qué mejoras se implementaron en las dimensiones identificadas por el CPT? FVD: Las recomendaciones del CPT fueron acatadas y se están acatando. El CPT refiere situaciones asociadas a la violencia ejercida sobre reclusos. En materia de malos tratos, en el plano preventivo, se reforzó la formación en derechos humanos en el último curso de ingreso al cuerpo de la guardia penitenciaria. En colaboración con la Secretaría de Estado de la Igualdad se realizaron acciones de sensibilización en materia de migraciones, interculturalidad y no discriminación, involucrando, el año pasado, a 342 miembros del cuerpo de la guardia penitenciaria y técnicos de reinserción social. Proseguimos con estas iniciativas formativas y de sensibilización. Además, tenemos la dimensión represiva: al tener conocimiento de una agresión sobre un interno o de violación de sus derechos, obviamente se instaura una averiguación de la cual pueden resultar consecuencias disciplinarias para los responsables del acto. Las malas condiciones en determinados centros penales están identificadas y hemos actuado para solucionarlas no sólo en los términos que ya he señalado, que forman parte de la ejecución del Plan, sino también a través de obras en varios establecimientos. En lo que se refiere a la oferta formativa, esta contempla un conjunto variado de conocimientos y se ha llevado a cabo un importante esfuerzo de diversificación, como por ejemplo la formación de zapadores forestales iniciada el año pasado. El trabajo en el contexto carcelario aspira a abarcar el más amplio universo posible de reclusos; se producen desde productos agrícolas hasta alfombras de Arraiolos, pasando por mobiliario e incluso componentes para equipos electrónicos. Pero todavía tenemos espacio para progresar, tanto en la formación como en el trabajo. La salud fue un área en la que invertimos mucho y en la que tuvimos el apoyo del Ministerio de Salud. Además de haber creado condiciones para el ejercicio de la telemedicina en los centros penitenciarios, se procedió a la desmaterialización de los procesos clínicos (el médico en el hospital o en el establecimiento carcelario logra acceder al expediente clínico de cada recluso), lo que facilita el conocimiento del historial y del acompañamiento terapéutico. También se emiten recetas médicas sin papel. Los médicos ya tienen acceso a la Prescripción Médica Electrónica en todos los establecimientos carcelarios del país. Además, tenemos un conjunto de protocolos con el Ministerio de Salud que definen procedimientos de referenciación (todos los reclusos con enfermedades infecciosas tienen un hospital de referencia). Y, preferentemente, los médicos se desplazan al centro penitenciario para hacer las consultas. En los establecimientos también se hacen cosechas para análisis y algunos exámenes de diagnóstico. Todo esto tiene impacto en una parte importante de la población carcelaria y, sobre todo, proporciona a los más débiles y necesitados apoyo en su salud. Hemos mejorado la sostenibilidad desde el punto de vista de los trabajadores sanitarios. El modelo de contratación externa de servicios en el que se asentaba el sistema resultó insatisfactorio. Por lo tanto, nuestra estrategia consistió en obtener una mayor autonomía, por lo que internalizamos muchos recursos, reclutando médicos y enfermeros. En este momento está también en curso un Diploma para abordar las cuestiones de la salud Portugal “A cross-cutting issue throughout the justice system in Portugal is the need for innovation.” “Un tema transversal en todo el sistema de justicia, en Portugal, es la necesidad de innovación.”