1 1 0   JUSTICE TRENDS // JANUARY / ENERO 2019 The second is the need for interoperability and openness; technology and silos are not compatible. If institutions are not open and willing to share data, the potential of technology is minimised. The third element is transparency and ethics; increasingly complex algorithms are aiding patrolling strategies and even court decisions. This affects people's lives directly, and we think citizens and governments should know what is behind these algorithms. The fourth element is the need for human capital. A tool is only as good as whoever is using it. We believe that public officials need more digital competences to better use the new technological tools at their disposal. Acquiring technology without having capable human capital that can operate it properly is a waste of money. And the last element I think is to define the rules of the game, given that technology has evolved faster than norms. JT: What are your expectations for the future? Is it utopian to think of a citizen security and justice sector in Latin American countries that is completely different from today? NA: It is not. The high levels of crime and violence in our region are not inevitable. In fact, even some of the most murderous countries in the region have shown declines in their homicide rates in recent years (in El Salvador homicide rates have decreased by 42.9% since 2015; in Guatemala they have gone down by 42.7% since 2009 and in Honduras: homicide rates have gone down by 48.7% since 2011). We are very focused on the problem and I think we need to shift the focus towards finding solutions.That’s why generating knowledge is fundamental. We need to know what works in reducing violence. While some believe that crime reduction is a natural side effect of economic progress, we have not seen that in our region. In the last decade, LAC citizens have become wealthier, healthier, and more educated, but crime rates remain high. This means that we cannot expect crime to go down as a result of economic progress. We must take concerted actions to reduce violence, whether that means working with populations that are at risk, targeting hotspots and hotpeople, or guaranteeing swift justice and rehabilitation alternatives. // La tecnología puede ser una herramienta muy poderosa para mejorar nuestras respuestas al crimen y la violencia. De hecho, existe una gran cantidad de tecnología avanzada que puede ser eficiente para prevenir y contrarrestar delitos como el big data y la inteligencia artificial. Algunos ejemplos del tipo de trabajo que estamos haciendo con la tecnología en el sector incluyen: un proyecto de big data para la prevención del delito en áreas urbanas en Colombia, el uso de software de predicción de delitos para mejorar las políticas, la digitalización de procesos judiciales e incorporar innovaciones tecnológicas para la rehabilitación de prisioneros. Pero debemos ser cautos. La parte difícil no es adquirir tecnología per se, el desafío radica en aprovechar la tecnología para mejorar la seguridad de las personas. Hemos identificado cinco factores clave para garantizar el mejor uso de la tecnología en lo que respecta al control y la prevención del delito. Estas son lecciones aprendidas en nuestras experiencias y trabajo en la región. La primera es que tenemos que definir una visión clara, porque, después de todo, la tecnología es solo un medio y debemos saber qué queremos lograr con ella. La segunda es la necesidad de la interoperabilidad y la actitud receptiva; trabajar en silos no es compatible con la tecnología. Si las instituciones no están abiertas y no están dispuestas a compartir datos, el potencial de la tecnología se minimiza. El tercer elemento es la transparencia y la ética. Los algoritmos cada vez más complejos ayudan a las estrategias de patrullaje e incluso a las decisiones judiciales. Esto afecta directamente a la vida de las personas, y creemos que los ciudadanos y los gobiernos deberían saber qué hay detrás de estos algoritmos. El cuarto elemento es la necesidad de capital humano. Una herramienta es tan buena como quien la usa. Los funcionarios públicos necesitan más conocimientos digitales para utilizar mejor las nuevas herramientas tecnológicas. La adquisición de tecnología sin tener un capital humano capaz de utilizarla adecuadamente es un desperdicio de dinero. Yel último elemento sería definir las reglas del juego porque la tecnología ha evolucionado más rápido que las normas. JT: ¿Cuáles son sus expectativas para el futuro? ¿Es utópico pensar en un sector de justicia y seguridad ciudadana en ALC que sea completamente diferente al actual? NA: No lo es. Los altos niveles de delincuencia y violencia en nuestra región no son inevitables. De hecho, incluso algunos de los países con más asesinatos de la región han registrado descensos en sus tasas de homicidios en los últimos años (en El Salvador, las tasas de homicidio han disminuido desde 2015 en un 42,9%; en Guatemala, han disminuido en un 42,7% desde 2009; y en Honduras, un 48,7% desde 2011). Estamos muy centrados en el problema y creo que debemos cambiar el enfoque hacia la búsqueda de soluciones. Generar conocimiento es fundamental; necesitamos saber qué funciona para reducir la violencia. Si bien algunos creen que la reducción de la delincuencia es un efecto secundario natural del progreso económico, nosotros no hemos visto eso en nuestra región. En la última década, los ciudadanos de ALC se han vuelto más acomodados, más sanos y más educados, pero las tasas de criminalidad siguen siendo altas. No podemos esperar que el crimen disminuya como resultado del progreso económico; debemos tomar medidas conjuntas para reducir la violencia. // Nathalie Alvarado has twenty years of experience working in the field of citizen security and since 2012 she has been overseeing the design and implementation of many of the IDB’s operations. She has been responsible for defining the IDB’s Citizen Security and Justice action strategy and knowledge agenda for Latin America and the Caribbean. Her work on police reform, urban safety and violence prevention has been widely published. She holds a Law degree from the University of Lausanne, Switzerland, and a master’s degree in Economic Law from the Free University of Brussels, Belgium. Nathalie Alvarado tiene veinte años de experiencia trabajando en el campo de la seguridad ciudadana y desde el 2012 ha estado supervisando el diseño y la implementación de muchas intervenciones del BID. Ha sido la responsable de definir la estrategia de acción de seguridad ciudadana y justicia y el programa de conocimiento del BID para ALC. Su trabajo en la reforma policial, la seguridad urbana y la prevención de la violencia ha sido ampliamente publicado. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Lausana, Suiza, y tiene un máster en Derecho Económico por la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica Integral Care Units | Unidades de Atención Integral, Costa Rica Latin America and the Caribbean América Latina y el Caribe