JANUARY / ENERO 2019 JUSTICE TRENDS //  1 9 Assistant Secretary-General for Rule of Law and Security Institutions, United Nations Subsecretario General de Estado de Derecho e Instituciones de Seguridad, Naciones Unidas Alexandre Zouev Advancing justice and corrections in conflict regions through the Rule of Law Promoverlajusticiayl0scorreccionalesenlasregionesdeconflictoatravésdelEstadodederecho JT: What are the key points of UN peace operations’work in advancing Justice and Corrections in crisis-affected settings and which success stories can you refer to, more specifically? AZ: Peace can only be built upon a foundation of Justice and respect for the Rule of Law. Strengthening the Rule of Law is essential for building and sustaining peace in any type of environment but especially in crisis-affected settings. Improved security, stabilisation and restoration of state authority requires effective and accountable justice and correctional institutions. Criminal justice institutions can play a central role in the protection of civilians by helping to reduce the threat of spoilers from armed groups and prevent a relapse into conflict. Since 2012, Rule of Law work and UN Peace Operations have benefited from the engagement of multiple partners, under the Global Focal Point (GFP) arrangement for police, justice and corrections. The GFP is a United Nations platform, co-chaired by my Office and by the UN Development Programme (UNDP), designed to strengthen the provision of Rule of Law systems, address and prevent violent conflict, protect human rights and restore justice and security for conflict-affected populations. The platform enables all participating United Nations entities – including UNDP, UN Women, OHCHR, UNHCR, and UNODC – to pursue shared objectives while respecting and leveraging individual mandates, capacities and comparative advantages. Examples of success span several areas, including in promoting accountability for serious and conflict-related crimes: in the Central African Republic (CAR), MINUSCA’s police, justice and corrections experts – along with other GFP partners – jointly support the restoration of criminal justice and security institutions, including the operationalisation of a Special Criminal Court (SCC). The SCC is a national court composed of both national and international magistrates, with jurisdiction to investigate and prosecute atrocity crimes. The SCC is at a critical phase. The first tranche of investigators, prosecutors and judges have been appointed; the rules of procedure and evidence have been adopted; strategies on prosecution and witness protection are being developed; and investigations have commenced. These efforts support the extension of State authority, the fight against impunity and the effectiveness of the criminal justice system. The SCC is helping to solidify regional support for accountability mechanisms for atrocity crimes. In the Democratic Republic of the Congo, GFP partners’assistance to the Prosecution Support Cells (PSCs) has accelerated trials in the military justice system. The assistance of the PSCs has resulted in the conviction of 990 perpetrators; a total of 1,726 cases of sexual and gender-based violence were registered and 643 judgments have been delivered, resulting in the conviction of senior militia members for rape and sexual slavery. In Mali, GFP partners are jointly implementing programmes in support of the extension of State authority in the North and are addressing conflict drivers through strengthening the Rule of Law. With our support, the Ministry of Justice adopted priorities essential for justice reforms outlined in the peace agreements, critical for the government’s ability to coordinate bilateral and multilateral support to the justice sector. JT: ¿Cuáles son los puntos clave del trabajo de las operaciones de paz de la ONU en materia de promoción de la justicia y los correccionales en los entornos afectados por crisis y, más específicamente, a qué historias de éxito puede hacer referencia? AZ: La paz solo puede construirse sobre la base de la justicia y el respeto por el Estado de derecho. El fortalecimiento del Estado de derecho es esencial para construir y mantener la paz en cualquier tipo de ambiente, pero especialmente en entornos afectados por crisis. La mejora de la seguridad, la estabilización y el restablecimiento de la autoridad estatal requiere de instituciones judiciales y correccionales eficaces y responsables. Las instituciones de justicia penal pueden desempeñar un papel central en la protección de los civiles al ayudar a reducir la amenaza de los expoliadores de los grupos armados y evitar una recaída en el conflicto. Desde 2012, el trabajo en materia de Estado de derecho y operaciones de paz de la ONU se han beneficiado de la participación de múltiples aliados, en virtud del acuerdo del Punto Focal Mundial (GFP, por sus siglas en inglés) para los aspectos policiales, judiciales y penitenciarios. El GFP es una plataforma de las Naciones Unidas, copresidida por mi oficina y por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), diseñada para fortalecer la provisión de sistemas de Estado de derecho, abordar y prevenir conflictos violentos, proteger los derechos humanos y restaurar la justicia y la seguridad para poblaciones afectadas por conflictos. La plataforma permite a todas las entidades participantes de las Naciones Unidas –incluidos el PNUD, ONU Mujeres, elACNUDH, el ACNUR y la UNODC– perseguir objetivos compartidos, respetando y aprovechando los mandatos, capacidades y ventajas comparativas individuales. Algunos ejemplos de éxito abarcan varias áreas, incluida la promoción de la rendición de cuentas por delitos graves y relacionados con conflictos: en la República Centroafricana (RCA), la policía de la MINUSCA y los expertos en justicia y correccionales, junto con otros aliados del GFP, apoyan conjuntamente el restablecimiento de la justicia penal y de las instituciones de seguridad, incluida la operacionalización de un Tribunal Penal Especial (TPE). El TPE es un tribunal nacional compuesto por magistrados nacionales e internacionales, con jurisdicción para investigar y procesar delitos atroces. El Tribunal se encuentra en una fase crítica. Se ha nombrado el primer grupo de investigadores, fiscales y jueces; se han adoptado las reglas de procedimiento y evidencia; se están desarrollando estrategias de enjuiciamiento y protección de testigos; y las investigaciones han comenzado. Estos esfuerzos apoyan la extensión de la autoridad del Estado, la lucha contra la impunidad y la eficacia del sistema de justicia penal. El TPE está ayudando a consolidar el apoyo regional para los mecanismos de rendición de cuentas por delitos atroces. En la República Democrática del Congo, la asistencia que los aliados del GFP le brindan a las células de apoyo a la Fiscalía ha acelerado los juicios en el sistema de justicia militar. La asistencia de estas células ha resultado en la condena de 990 perpetradores; se registraron un total de 1726 casos de violencia sexual y de género y se han emitido 643 sentencias, lo que resultó en que miembros de alto rango de las milicias fueran condenados por violación y esclavitud sexual. United Nations Naciones Unidas