JANUARY / ENERO 2019 JUSTICE TRENDS //  2 1 controlled environment. Intelligence gathering, within the prison, could be a great source of critical information. Prisons may also offer catalysts for reintegration, through education and vocational training. Safeguards need to be put in place to prevent the spread of violent extremist ideologies to other prisoners, while upholding the protections afforded under international law to persons deprived of their liberty (such as with respect to identification and separation, rehabilitation and reintegration programmes, if appropriate). Our components in the field typically explore strategies with national counterparts to address violent extremism in three overarching categories: 1) disengagement (e.g., behavioural change, such as renouncing the use of violence as a tool to achieve objectives); 2) reintegration through pre- and post-prison release (e.g., engagement of community to support prisoner release programmes); and 3) the reduction of the risk of radicalisation of other prisoners (e.g., protection measures such as risk assessment and separation measures). We note, however, that any prison-related activity will be influenced by mission mandates, national priorities and the capacity of national prison services to sustain such activities. We are collaborating very closely with our contributing countries, donors, Member States, political supporters of the Rule of Law, and others.Akey example: with the support of the Swedish Prison and Probation Service and with the significant and strategic engagement of a highly respected NGO in Baidoa, Somalia, our Mission, UNSOM, developed an innovative programme to support the disengagement and reintegration ofAl-Shabaab prisoners back into their respective communities. The project explored issues of prisoner classification, sentence planning, and pre- and post-release community support. The “High-Risk Prisoner Rehabilitation Programme” was the first of its kind in a United Nations peace operation and has been used by academic and substantive experts to evaluate such support for the reintegration of violent extremist prisoners. Currently, the programme is in its third phase with a focus on community support and supervision for those who have been released. The lessons learned will form an element of our guidance to other peace operations that are dealing with a similar high-risk prisoner profile. JT: To what extent do the UN peace operations promote compliance with the Mandela and the Bangkok Rules? AZ: We must ensure that all prisoners are protected from torture and cruel, inhuman and degrading treatment. Both the Mandela and Bangkok Rules are very interdependent and have become the standards for all initiatives in UN peace operations in the scope of Corrections. In our view, the most effective way to promote compliance with the Mandela and the Bangkok Rules is to ensure that they’re embedded into all aspects of our work. Prison-support policies prioritise the thematic areas of correctional engagement in peacekeeping, which are intended to strengthen national capacity to ensure safe, secure and humane prisons. The premise of each thematic area is the implementation of human rights standards in complex and under-resourced environments. We work in collaboration with various UN agencies definitely with the OHCHR, but also with UNODC, UNDP as well as various NGOs, to raise awareness of the Mandela and Bangkok Rules among our national counterparts in host countries and within civil society. We also take every opportunity to advocate for the implementation of these human rights standards in our international circles at conferences and workshops as part of our approach to responsible prison management. These human rights standards also establish the foundation of the pre-deployment training and in-Mission training for United Nations government-provided corrections personnel (GPP). This training is intended to equip GPP with the knowledge and skills to support national prison authorities to understand the strategic and operational elements Deben establecerse medidas de seguridad para prevenir la propagación de ideologías extremistas violentas a otros reclusos, al tiempo que se respetan las protecciones otorgadas en virtud del derecho internacional a las personas privadas de libertad (por ejemplo, con respecto a los programas de identificación y separación, rehabilitación y reintegración, si corresponden). Normalmente, nuestros componentes en el campo exploran estrategias para abordar el extremismo violento con la colaboración de sus homólogos nacionales. Estas se dividen en tres categorías generales: 1) desvinculación (por ejemplo, cambio de comportamiento, como renunciar al uso de la violencia como herramienta para lograr objetivos); 2) reintegración a través de la liberación previa y posterior a la prisión (por ejemplo, la participación de la comunidad para apoyar los programas de liberación de reclusos); y 3) la reducción del riesgo de radicalización de otros reclusos (por ejemplo, medidas de protección como la evaluación de riesgos y medidas de separación). Sin embargo, observamos que cualquier actividad relacionada con las prisiones estará influenciada por los mandatos de la misión, las prioridades nacionales y la capacidad de los servicios penitenciarios nacionales para sostener dichas actividades. Estamoscolaborandomuyestrechamenteconnuestrospaísescontribuyentes, donantes, Estados miembros, partidarios políticos del Estado de derecho y otros. Un ejemplo clave: con el apoyo del Servicio de Prisiones y Libertad Condicional sueco y con el compromiso significativo y estratégico de una ONG altamente respetada en Baidoa, Somalia, nuestra misión, UNSOM, desarrolló un programa innovador para apoyar la retirada y la reintegración de reclusos de Al-Shabaab a sus respectivas comunidades. El proyecto exploró temas de clasificación de reclusos, planificación de sentencias y apoyo comunitario previo y posterior a la liberación. El Programa de rehabilitación de reclusos de alto riesgo fue el primero de su tipo en una operación de paz de las Naciones Unidas, y ha sido utilizado por expertos académicos y con amplia experiencia para evaluar el apoyo para la reintegración de reclusos extremistas violentos. Actualmente, el programa se encuentra en su tercera fase, con un enfoque de apoyo y supervisión comunitaria para aquellos que han sido liberados. Las lecciones aprendidas serán un elemento de nuestra guía para llevar a cabo otras operaciones de paz relacionadas con reclusos con un perfil similar de alto riesgo. JT: ¿En qué medida las operaciones de paz de la ONU promueven el cumplimiento de las Reglas de Mandela y Bangkok? AZ: Debemos garantizar que todos los reclusos estén protegidos contra la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes. Tanto las Reglas de Mandela como las de Bangkok son muy interdependientes y se han convertido en los estándares para todas las iniciativas en las operaciones de paz de la ONU en el ámbito de los servicios correccionales. Desde nuestro punto de vista, la forma más efectiva de promover el cumplimiento de las Reglas de Mandela y de Bangkok es garantizar que formen parte de todos los aspectos de nuestro trabajo. Las políticas de apoyo a las prisiones dan prioridad a las áreas temáticas de la participación correccional en el mantenimiento de la paz, que están destinadas a fortalecer la capacidad nacional para garantizar cárceles seguras y humanas. La premisa de cada área temática es la implementación de estándares de derechos humanos en entornos complejos y de escasos recursos. Trabajamos en colaboración con varias agencias de las Naciones Unidas. Indudablemente trabajamos con el ACNUDH, pero también con la UNODC, el PNUD y varias ONG, para crear conciencia sobre las Reglas de Mandela y de Bangkok entre nuestros homólogos nacionales en los países anfitriones y en la sociedad civil. “The most effective way to promote compliance with the Mandela and the Bangkok Rules is to ensure that they’re embedded into all aspects of our work.” “Laformamásefectivadepromoverelcumplimiento de las Reglas de Mandela y de Bangkok es garantizar que formen parte de todos los aspectos de nuestro trabajo.” United Nations Naciones Unidas