3 6   JUSTICE TRENDS // JANUARY / ENERO 2019 us will be on the network in one form or another. Radio Frequency Identification (RFID) and sensor network technologies are rising to meet this new challenge, in which information and communication systems are invisibly embedded in the environment around us. Turnstiles and door locks, cameras, climate control sensors, our existing detection and communication systems and newly delivered prison equipment are all potential ‘sensors’ in the future corrections technology ecosystem: they could become ‘smart’. The term ‘smart’ itself is loaded with different meanings depending on the context in which it is used (Knight & Van De Steene, 2017). The ISO- 37151 definition helps us with two important characteristics of smart in the context of technological systems: Smart: characterises a system “[…] with enhanced technological performance that is designed, operated, and maintained to contribute to sustainable development and resilience […] of the organisational entity.” Where this enhanced technological performance refers to the intelligent, ‘self-acting’ products and services, artificial intelligence, and thinking machines that are used within those systems, the two notions sustainability and resilience are no less important to understand its true value which transcends the pure technological one. Governments and public agencies at all levels are embracing the notion of smartness to distinguish their new policies, strategies, and programmes for targeting sustainable development, sound economic growth, and better quality of life for their citizens (Center on Governance, 2003). As such it is important to understand technology is an enabler but not a precondition for achieving smart infrastructures or systems. When smart assets and infrastructure are introduced, it becomes necessary to figure out new ways to divide ownership and responsibility for the development, management, maintenance and usage of that new integrated infrastructure in order to create real business value out of it. A prison could become a smart ecosystem by turning those new technological opportunities into the development of user-focussed services supporting the overall organisational strategy. A smart prison could become a breeding ground for innovation pushed by the continuous need to improve prison management and pulling in new technologies as well as maximising the use of existing technology (Knight & Van De Steene, 2017). The fact that a single device or system has some IoT-enabled capabilities makes it potentially a smart device only within an interconnected technological ecosystem where it supports a well-defined and purposeful business functionality. To enable integration, maximise capabilities and increase efficiency, the people responsible for the different technologies in our correctional organisation should be able to collaborate much more closely so their services should work together or even merge at some point. Together they can enlarge their service portfolio by, for example, delivering offender management functionality on mobile security devices or using prisoner and staff localisation information to feed programme management, staff planning or the prison intelligence data warehouse. sensores están aumentando para enfrentarse a este nuevo reto, en el que los sistemas de información y comunicación están integrados de manera invisible en el entorno que nos rodea. Torniquetes y cerraduras de puertas, cámaras, sensores de control de clima, nuestros sistemas de detección y comunicación existentes y equipos de prisiones recientemente entregados son todos «sensores» potenciales en el futuro ecosistema de tecnología en correccionales: podrían convertirse en «inteligentes». El término «inteligente» en sí está cargado con diferentes significados según el contexto en el que se utiliza (Knight y Van De Steene, 2017). La definición ISO-37151 nos ayuda con dos características importantes de inteligente en el contexto de los sistemas tecnológicos: Inteligente: caracteriza un sistema «[...] con un rendimiento tecnológico mejorado que está diseñado, operado y mantenido para contribuir al desarrollo sostenible y la capacidad de recuperación [...] de la entidad organizativa». Cuando este rendimiento tecnológico mejorado se refiere a los productos y servicios inteligentes, de «acción automática», inteligencia artificial y máquinas de pensamiento que se utilizan dentro de esos sistemas, las dos nociones de sostenibilidad y capacidad de recuperación no son menos importantes para entender su verdadero valor, que trasciende lo puramente tecnológico. Los gobiernos y los organismos públicos de todos los niveles están adoptando la noción de inteligencia para distinguir sus nuevas políticas, estrategias y programas para encaminarse hacia el desarrollo sostenible, el crecimiento económico sólido y una mejor calidad de vida para sus ciudadanos (Center on Governance, 2003). Como tal, es importante entender que la tecnología es un habilitador, pero no una condición previa para lograr infraestructuras o sistemas inteligentes. Cuando se introducen los activos inteligentes y la infraestructura, se hace necesario descubrir nuevas formas de dividir la propiedad y la responsabilidad por el desarrollo, la administración, el mantenimiento y el uso de esa nueva infraestructura integrada para crear un verdadero valor comercial a partir de ella. Una prisión podría convertirse en un ecosistema inteligente al convertir esas nuevas oportunidades tecnológicas en el desarrollo de servicios centrados en el usuario que respaldan la estrategia organizativa general. Una prisión inteligente podría convertirse en un caldo de cultivo para la innovación impulsada por la necesidad continua de mejorar la administración del correccional y el uso de nuevas tecnologías, así como maximizar el uso de la tecnología existente (Knight y Van De Steene, 2017). El hecho de que un solo dispositivo o sistema tenga algunas capacidades habilitadas para IoT lo convierte potencialmente en un dispositivo inteligente solo dentro de un ecosistema tecnológico interconectado donde admite una funcionalidad empresarial bien definida y con un propósito. Para permitir la integración, maximizar las capacidades y aumentar la eficiencia, las personas responsables de las diferentes tecnologías en nuestra organización correccional deberían poder colaborar mucho más estrechamente para que sus servicios trabajen juntos o incluso se fusionen en algún momento. Juntos pueden ampliar su cartera de servicios al, por ejemplo, proporcionar funciones de gestión de delincuentes en dispositivos de seguridad móviles o utilizar información de localización de presos y personal para alimentar la gestión de programas, la planificación de personal o el almacén de datos de inteligencia de la prisión. Y aún más, esta convergencia de tecnologías puede permitir muchas funcionalidades nuevas para respaldar procesos correccionales. A medida que el conocimiento sobre las oportunidades tecnológicas, junto con las tecnologías en sí mismas y la forma en que se entregan, son capaces de fusionarse, la nueva arquitectura integrada se puede utilizar como un ecosistema tecnológico para apoyar la transformación y la innovación empresarial. Si bien esta convergencia en sí misma no conducirá a ningún tipo de transformación correccional o reforma penitenciaria, un enfoque más integrado puede habilitar e introducir nuevas funciones y características. Si a esta colaboración mejorada entre los diferentes departamentos tecnológicos le sigue una difusión en todo el negocio Technological Convergence Convergencia Tecnológica