JANUARY / ENERO 2019 JUSTICE TRENDS //  7 Minister of Justice, Portugal Ministra de Justicia, Portugal Francisca Van Dunem Times of change and modernisation in the Portuguese justice system Tiemposdecambioymodernizaciónenelsistemadejusticiaportugués JT: What are the main challenges facing the Portuguese justice reform process in general and criminal justice in particular, and what are the priority areas for intervention? FVD: From a chronological perspective, one of the main challenges we had to face was in the field of economic justice. It is a complex segment in which the litigation took on a numerical dimension to which the courts could not respond adequately, due to the economic crisis that the country went through. We have had moments of great congestion of the courts in two fundamental segments: that of executions and that of insolvencies. When I took office, it was urgent to reduce the pendencies, which were very much pointed out by international bodies as responsible, to some extent, for the weakness of the economic fabric and for the investment in the country being less attractive.And, in fact, we have managed to change that reality. We did a meritorious job, which was reducing the pendency in more than 350 thousand processes. On the other hand, this allowed for an improvement in the response time of the courts. At the level of civil justice, although the amount of pendencies has been quite small, we are faced with problems of increasing complexity, associated with issues of an economic and economic-financial nature, even as a result of the crisis. The enormous litigation processes that we have, which are related to the banking sector (and that led to State intervention), are highly complex and call for highly technical intervention in areas where the courts do not have their own technical competencies, making them very dependent on consultancies. With regard to criminal justice, our response is very good in the segments of small- and medium-sized crime: response times are good, crime clearance rates are also good, and the so-called Institutes of Conscience and Opportunity are widely used. Resorting to these Institutes makes it possible, on the one hand, to reach a consensus on responses that favour reparation for victims and, on the other, to use simplified forms. In view of the country's criminal structure (about 70 per cent of which is small and medium), the use of these formulas, especially by the Public Prosecution Office, has enabled us to obtain very good results. With regard to serious and organised crime, against property and against individuals, the results are also good, both from the point of view of the crime clearance rates, and at the level of the speed of the process and the trial decision. On the other hand, the economic-financial crime segment is where we find the greatest difficulties, associated with the technical complexity of the matters, which prolongs the resolution of processes. Many are very complex, involve many agents and the reality in question is not always one of simple comprehension for jurists. In this way, technical advice is critical in clearing up this type of crime. And, here, we still have a challenge that we must continue to face, by inducing improvements that allow for faster responses from the justice system; not only in human resources, which we have reinforced, but also in technologies that have seen a large investment. But it is important to review the methods, which include the issues of connecting the processes and forms of consensus that have allowed other countries to establish processes of this nature and complexity more quickly. JT: ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta el proceso de reforma de la Justicia portuguesa en general y la justicia penal, en particular, y cuáles son las áreas prioritarias de intervención? FVD: En una perspectiva cronológica, uno de los principales retos a los que tuvimos que hacer frente fue en el ámbito de la justicia económica. Es un área compleja en la que, como consecuencia de la crisis económica que atravesó el país, el litigio asumió una dimensión numérica a la que los tribunales no podían responder adecuadamente. Hemos tenido momentos de gran congestión de los tribunales en los segmentos de las ejecuciones y de las insolvencias. Cuando inicié el ejercicio de mis funciones, era urgente reducir las pendencias, que según las instancias internacionales eran responsables, en cierta medida, de la debilidad del tejido económico y de que la inversión en el país fuera menos atractiva. Y, de hecho, hemos logrado cambiar esa realidad. Hicimos un trabajo meritorio, una reducción de las pendencias en más de 350 mil procesos. Esto permitió mejorar el tiempo de respuesta de los tribunales. A nivel de la justicia civil, aunque la cantidad de pendencias ha sido bastante reducida, nos enfrentamos a problemas de una complejidad cada vez mayor asociados a cuestiones de naturaleza económica y financiera. Los enormes procedimientos contenciosos que tenemos, relacionados con las graves dificultades en el sector bancario y que llevaron a la intervención del Estado, son de gran complejidad y requieren una intervención muy técnica en áreas en que los tribunales no tienen competencias técnicas autónomas, dependiendo mucho de asesorías. En cuanto a la justicia penal, nuestra respuesta es muy buena en los segmentos de la delincuencia pequeña y media: los tiempos de respuesta son buenos, las tasas de esclarecimiento del delito también y se recurre mucho a los llamados Institutos de Conciencia y Oportunidad. El recurso a estos permite, por una parte, consensuar respuestas que favorezcan la reparación de las víctimas y, por otra, utilizar formas simplificadas. En virtud de la estructura de la delincuencia del país (alrededor del 70% es pequeña y media), la utilización de esas fórmulas, sobre todo por parte de de la Fiscalía General del Estado, nos ha permitido obtener resultados muy buenos. En lo que se refiere a los delitos graves y al crimen organizado, contra el patrimonio y contra las personas, los resultados son también buenos, tanto desde el punto de vista de las tasas de esclarecimiento del delito, como de la celeridad del proceso y de la resolución del juicio. En cambio, en el segmento del crimen económico-financiero es donde encontramos las mayores dificultades, asociadas a la complejidad técnica de las materias, lo que conlleva tiempos largos en la resolución de los procesos. Muchos son muy complejos, involucran a muchos agentes y la realidad en cuestión no siempre es de fácil comprensión para un jurista. De este modo, la asesoría técnica es crítica en la aclaración de este tipo de criminalidad. Y aquí tenemos aún un desafío que hay que seguir afrontando, induciendo mejoras que permitan respuestas más rápidas del sistema de justicia; no sólo en los recursos humanos, que hemos reforzado, sino también en los recursos tecnológicos en los que ha habido una gran inversión. Portugal