JANUARY / ENERO 2019 JUSTICE TRENDS //  7 9 Pierre Blondeau does “home confinement” necessarily mean “RF”? ¿«arresto domiciliario» conlleva necesariamente «RF»? When the use of electronic offender monitoring systems started in the 80s, the only available technology was what is today called “RF” (for “radio frequency”), meaning the possibility to check whether an offender is at a certain location or not. The RF bracelets communicate wirelessly with a so-called “home unit” and the system then knows when an offender is in the proximity of his home unit, which is typically the offender’s place of residence. So, such a system allows the authorities to know whether an offender is present at home or not and can report issues (battery low, strap cut, …) only when the offender is at home. The rest of the time you just don’t know anything about what is going on. A few years later came the GPS bracelets, which can track an offender wherever he is and communicate violations immediately thanks to an embedded SIM card. However, most GPS bracelets also work with a home unit and can detect the offender’s presence at home. In the 90s, GPS was a specialty technology. It was very advanced for the time period, but it was costly and difficult to put in place. As a consequence, it had to be used for very specific subjects who were considered as high-risk offenders. Nowadays, location tracking is a very mature technology and is present in a lot of electronic devices of all kinds. On the other hand, RF bracelets have big limitations, like for example the fact that they cannot communicate on the mobile network. So, what would be a valid reason for still using outdated technology like RF for offender monitoring? Reliability? We are in 2019, GPS-enabled products have been reliable for a long while. Cost? The electronic component cost has gone down a lot and the cost of data communications too. The fact that GPS bracelets need to be recharged regularly? Nearly everybody has a smartphone today and recharges it at least once a day. On top of this, mobile charging is available for most bracelets and charging time has decreased drastically. So, that cannot be the reason. There could however be a penal rather than a technical reason for preferring it: lower risk offenders don’t need to be tracked all the time, as tracking them permanently would be too intrusive and not proportionate to the offences they committed. But what if they don’t come back home on time or cut the strap while not being home? Wouldn’t you like to be immediately notified and know what their last known position was? With RF bracelets, this is just impossible. GPS bracelets, need not, be intrusive: they can be programmed to track and communicate an alert only in the event of a violation, so as not to monitor everywhere an offender goes, but still enabling you to react fast if something goes wrong. Yet, it looks like the belief that home confinement means RF is still strong in some places, with all the consequences of it. I once heard the following story: “Assume that an offender gets the strap of his RF bracelet cut incidentally while not being home. Only when this offender returns home, will the system register that the strap has been cut. But how can we know that it really is “our” offender who has returned home? He could have given the bracelet to somebody else!” The conclusion, says the storyteller, is that “we need biometric authentication on the home unit”. So, this is like saying that confirming the identity of someone who has been cooperative enough to bring a broken bracelet back home – surely unlikely? – is important but having the capability to know immediately when a strap has been cut is merely nice-to-have. Cuando el uso de sistemas electrónicos de monitoreo de delincuentes comenzó en los años 80, la única tecnología disponible era lo que hoy se conoce como «RF» (radiofrecuencia) o la posibilidad de verificar si un delincuente se encuentra en un lugar determinado o no. Las pulseras de RF se comunican de forma inalámbrica con la llamada «unidad doméstica», el sistema sabe cuándo hay un delincuente cerca de su unidad doméstica, que suele ser el lugar de residencia del infractor. Por lo tanto, un sistema de este tipo permite a las autoridades saber si un delincuente está presente en su hogar o no, y puede informar de problemas (batería baja, corte de correa...) solo cuando el delincuente está en casa. El resto del tiempo, simplemente no se sabe nada de lo que está pasando. Unos años más tarde llegaron los brazaletes de GPS, los cuales pueden rastrear a un delincuente dondequiera que esté y comunicar las infracciones de inmediato gracias a una tarjeta SIM integrada. Sin embargo, la mayoría de los brazaletes de GPS también funcionan con una unidad doméstica y pueden detectar la presencia del agresor en el hogar. En los años 90, el GPS era una tecnología de especialidad. Estaba muy avanzado para ese tiempo, pero era costoso y difícil de implementar. Como consecuencia, tuvo que usarse para sujetos muy específicos que se consideraban como delincuentes de alto riesgo. Hoy en día, el seguimiento de ubicación es una tecnología muy madura y está presente en muchos dispositivos electrónicos de todo tipo. Por otro lado, las pulseras de RF tienen grandes limitaciones, como por ejemplo el hecho de que no pueden comunicarse en la red móvil. Entonces, ¿cuál sería una razón válida para seguir usando tecnología obsoleta como la RF para el monitoreo de delincuentes? ¿Fiabilidad? Estamos en 2019, los productos habilitados para GPS han sido fiables durante mucho tiempo. ¿Costo? El costo del componente electrónico ha bajado mucho y el costo de las comunicaciones de datos también. ¿El hecho de que los brazaletes de GPS necesitan ser recargados regularmente? Casi todo el mundo tiene un teléfono inteligente hoy por hoy y lo recarga al menos una vez al día. Además de esto, la carga móvil está disponible para la mayoría de los brazaletes y el tiempo de carga ha disminuido drásticamente. Por tanto, esa no puede ser la razón. Sin embargo, podría haber una razón más penal que técnica para preferirlo: los delincuentes de menor riesgo no necesitan ser rastreados todo el tiempo, ya que rastrearlos permanentemente sería demasiado intrusivo y no proporcional a los delitos que cometieron. Pero ¿qué pasa si no vuelven a casa a tiempo o se cortan la correa cuando no están en casa? ¿No le gustaría ser notificado inmediatamente y saber cuál fue su última posición conocida? Con los brazaletes de RF, esto es simplemente imposible. Los brazaletes de GPS no tienen por qué ser intrusivos: pueden programarse para rastrear y comunicar una alerta solo en caso de una infracción, para no vigilar a todos los lugares a los que va el delincuente, pero aún así le permiten reaccionar rápidamente si algo sale mal. Sin embargo, parece que la creencia de que el confinamiento en el hogar significa que la RF sigue siendo fuerte en algunos lugares, con todas las consecuencias de ello. Una vez escuché la siguiente historia: «Supongamos que un delincuente se corta la correa de su brazalete de RF de manera accidental cuando no está en casa. Solo cuando este delincuente regrese a casa, el sistema registrará que la correa ha sido cortada. ELECTRONIC MONITORING MONITOREO ELECTRÓNICO