8   JUSTICE TRENDS // JANUARY / ENERO 2019 In criminal justice we also identify a difficulty and that has to do with sentencing: we still have 123 prisoners per 100,000 inhabitants, a rate that is not compatible with either the structure of the crime or the levels of security in the country. Just look at countries like France or Italy that have a ratio of about 102 and 89 respectively. In this matter there is still work to be done, which will surely involve the judiciaries and the Superior Councils, in the sense of raising awareness for greater adequacy of penalties. We clearly have an excessive prison population. To try to respond to this and other issues, we proceeded to make a legislative alteration that focused on short sentences. Until then, magistrates could apply “days of imprisonment” and semi-detention to crimes that corresponded to a prison sentence of up to one year. In the case of the former, people generally served their sentences on weekends and it was therefore very difficult to find, for these very short periods, treatment and resocialisation programmes for them. Semi-detention, on the other hand, was a regime that, although provided for in the law, was rarely enforced. Thus, it was necessary to rethink that imprisonment model as an alternative to prison sentences of continuous short term: as a regime of compliance with the short prison sentences, we went on to use house arrest with electronic monitoring, hence extending the framework of the baseline prison sentence from one to two years. The law entered into force in November 2017 and had a great deal of adherence to the judiciary and therefore we achieved, in a very short period of time, a very significant level of implementation. House arrest with electronic monitoring already existed as a substitute sentence, but if between January and October 2017 we had 86 cases, in the following six months we had about 500. We came to the end of 2018 with more than 700 cases, which also explains the reduction in the prison population. Now, we can say that, globally, the prison system is not overcrowded: the capacity is for 12,934 inmates and the system now has 12,749, that is, an occupancy rate of around 98%. It is not possible to speak about criminal justice and ignore the issue of victims. A small reform of the Commission for the Protection of Victims of Violent Crimes is underway, which, in association with NGOs, will allow for the creation and financing of support and protection responses to some segments of crime victims. At the same time, we are creating conditions so that the Investigation and CriminalAction Departments can be equipped with support offices for victims of gender violence. Pero es importante revisar los métodos en los que se incluyen las cuestiones de la conexión de procesos y de las formas de consenso que han permitido a otros países definir procesos de esta naturaleza y complejidad más rápidamente. En la justicia penal identificamos también una dificultad asociada al sentencing: tenemos 123 presos por 100 mil habitantes, una tasa que no es compatible ni con la estructura del delito, ni con los niveles de seguridad del país. Basta con referirnos a países como Francia o Italia que tienen ratios de 102 y de 89 respectivamente. En esta materia hay todavía trabajo por hacer, lo que implicará seguramente a los jueces y los Consejos Superiores, en el sentido de sensibilizarlos para una mayor adecuación de las penas. Tenemos claramente una población carcelaria excesiva. Para intentar responder a este y otros problemas, procedimos a una alteración legislativa centrada en las penas cortas. Hasta entonces, los magistrados podían aplicar la prisión por días libres y el régimen de detención atenuada a delitos a los que correspondían penas de prisión de hasta un año. En el primer caso, los condenados cumplían condena durante el fin de semana, por lo que era muy difícil encontrar programas de tratamiento y resocialización para períodos tan cortos. Por su parte la detención atenuada era un régimen que, a pesar de estar dispuesto en la legislación, se aplicaba raramente. Por ese motivo, fue necesario repensar ese modelo de encarcelamiento alternativo a las penas de prisión de corta duración continua. Como régimen de cumplimiento de las penas de prisión de corta duración, pasamos a utilizar el arresto domiciliario con monitoreo electrónico, ampliando el marco de la condena de referencia de uno a dos años. La ley entró en vigor en noviembre de 2017 y tuvo mucha adhesión ante las magistraturas y, por lo tanto, logramos, en un período muy corto, un nivel de aplicación muy significativo. El arresto domiciliario con monitoreo electrónico ya existía como pena sustitutiva, pero si de enero a octubre de 2017 habíamos tenido 86 casos, en los seis meses siguientes tuvimos cerca de 500. Llegamos al final de 2018 con más de 700 casos, lo que también explica la reducción de la población carcelaria. Ahora, podemos decir que, en términos de media estadística global, el sistema carcelario no tiene hacinamiento: la capacidad de alojamiento es para 12934 reclusos y existen 12749 en el sistema, o sea, una tasa de ocupación de alrededor del 98%. No es posible hablar de justicia penal olvidando la problemática de las víctimas: tenemos en curso una pequeña reforma que pretende reforzar los poderes de la Comisión de Protección de las Víctimas de crímenes violentos, permitiendo que se creen y financien, en colaboración con las ONG, respuestas de apoyo y protección a algunos segmentos de víctimas de delitos.Al mismo tiempo, estamos creando las condiciones necesarias para que se puedan equipar los departamentos de investigación y acción penal de las oficinas de apoyo a las víctimas de la violencia de género. Un tema transversal en todo el sistema de justicia, en Portugal, es la necesidad de innovación. Es un gran reto y una de las prioridades de este mandato. Tenemos organizaciones que se remontan a principios del siglo pasado y necesitamos tener organizaciones del siglo XXI: tanto en las cárceles como en los tribunales o en el ámbito de los registros (aunque esta área haya tenido en el siglo pasado intervenciones modernizadoras que otros subsistemas no experimentaron). Así mismo, hemos estado trabajando para introducir innovación, no solo en el componente tecnológico, con la adopción de automatismos facilitadores del trabajo e inductores de mayor comodidad para los ciudadanos, sino también a nivel de los procesos de trabajo, revisando e introduciendo nuevas metodologías y racionalizando circuitos y flujos documentales. “We clearly have an excessive prison population. To try to respond to this and other issues, we proceeded to make a legislative alteration (…) At the same time, we increased the accommodation capacity.” “Tenemos claramente una población carcelaria excesiva. Para intentar responder a este y otros problemas, procedimos a una alteración legislativa (…) En paralelo, aumentamos la capacidad de alojamiento.” Prison facility / Establecimiento penitenciario, Portugal Portugal