JANUARY / ENERO 2019 JUSTICE TRENDS //  9 5 Results One reason the prison pilots worked was that they included only a small deployment of ten laptops per facility. Planning for deployment was manageable, and the site served as a showcase for peer facilities that wanted to see how the programme worked. Prison administrators were consulted on their choice of deployment location, their target population, and the policies and procedures governing the programme. Teachers and staff within the facilities were given training so they were able to use the technology correctly and efficiently. Deployment locations included high school classrooms, special education units, behavioural units, regular living units, and individual use by college students. Giving the facility the choice of how to deploy the machines was important for showing the variety and potential of their application. The success of the pilots was demonstrated when state agencies expanded their deployment into peer facilities and into community programmes, with most asking for an additional 140 to 300 machines. Prison administrators said their participation hinged on the fact that they were not required to collect data during the pilot, which alleviated an additional stress point. Sites did experience positive outcomes with improved student behaviour and academic results. Cursory data indicated a drop in the rate of incidents when laptops were deployed and an increase in reading comprehension. The computers deployed in 2016 are still in use today, and we also recently donated Endless OS laptops to youth leaving the correctional facility, for their continued education. Research reported by the RAND Corporation shows incarcerated people who participate in correctional education programmes are less likely to recidivate and more likely to gain employment after release (Davis et. al, 2013). In a 21st century workforce that increasingly relies on digital literacy, knowing how to use computers and the internet is a key part of that education. Programmes like the one piloted by World Possible and Endless show that technological access is not only possible for those who are incarcerated, but critical to their success. // Frank Martin es el Director de Educación de la World Possible. Anteriormente, fue coordinador de educación delAutoridad Juvenil de Oregón, donde ocupó diversos cargos. Aboga por el uso de tecnologías a través de la Corrections Education Association (Asociación de Educación Correccional) y la Alliance of Higher Education in Prisons (Alianza de Educación Superior en Prisiones). Se graduó en la Universidad de San Luis con un máster en artes del Departamento de Comunicación. Frank Martin is the Director of Justice Education at the World Possible. Previously, he was the Education Coordinator for the Oregon Youth Authority, where he held several positions. He advocates the use of technologies through the Corrections Education Association and the Alliance of Higher Education in Prisons. He holds a M.A. degree from the Department of Communication at the University of St. Louis. Old recycled computer with RACHEL content (offline) Viejo ordenador reciclado con contenido RACHEL (sin conexión) Resultados Una de las razones por la que los programas penitenciarios pilotos funcionaron fue que solo incorporaron un pequeño número de diez portátiles por centro. La planificación de la implementación fue manejable, y el sitio sirvió como un escaparate para las instalaciones similares que querían ver cómo funcionaba el programa. Se consultó a los administradores penitenciarios sobre su elección de ubicación para la implementación, su población objetivo y las políticas y procedimientos que rigen el programa. Los maestros y el personal de las instalaciones recibieron capacitación para poder usar la tecnología de manera correcta y eficiente. Las ubicaciones para la implementación incluyeron salones de clase de escuela secundaria, unidades de educación especial, unidades de comportamiento, unidades de alojamiento regular y uso individual por parte de estudiantes universitarios. Dar a los centros penitenciarios la opción de decidir cómo implementar las máquinas fue importante para mostrar la variedad y el potencial de su aplicación. El éxito de los programas piloto se demostró cuando las agencias estatales expandieron su implementación en instalaciones pares y en programas comunitarios. La mayoría pidió entre 140 y 300 máquinas adicionales. Los administradores penitenciarios dijeron que su participación dependía del hecho de que no estaban obligados a recopilar datos durante la prueba piloto, lo que alivió un punto de estrés adicional. Los sitios experimentaron resultados positivos, observando un mejor comportamiento de los estudiantes y mejores resultados académicos. Los datos iniciales indicaron una disminución en la tasa de incidentes cuando se implementaron los ordenadores portátiles, así como un aumento en la comprensión de lectura. Los ordenadores implementados en 2016 todavía están en uso hoy en día, y también, recientemente, donamos portátiles de SO Endless a jóvenes liberados de centros correccionales, para que continuaran su educación. La investigación reportada por la Corporación RAND muestra que las personas encarceladas que participan en programas de educación correccional tienen menos probabilidades de reincidir y más probabilidades de obtener un empleo después de la liberación (Davis et al., 2013). La fuerza laboral del siglo XXI depende cada vez más de la alfabetización digital, así que saber cómo usar los ordenadores y el Internet es una parte clave de dicha educación. Programas como el programa piloto de World Possible y Endless demuestran que el acceso a la tecnología no solo es posible para quienes están encarcelados, sino que es crucial para su éxito. // Sources / Fuentes: Ring, Kevin, and Gill, Molly. “Using Time to Reduce Crime: Federal Prisoner Survey Results Show Ways to Reduce Recidivism,” Families Against Mandatory Minimums, 2017. Davis, Lois M.; Bozick, Robert; Steele, Jennifer L.; Saunders, Jessica; and Miles Jeremy N. V. “Evaluating the Effectiveness of Correctional Education,” RAND Corporation, 2013. TECH CASE CASO TECNOLOGÍA Inmate Education Technologies Tecnologías para la educación en prisión