JANUARY / ENERO 2019 JUSTICE TRENDS //  9 7 Director of the Department of Corrections, Oregon State, United States of America Directora del Departamento de Correccionales, estado de Oregón, Estados Unidos de América Colette Peters evidence-based decisions and employee wellness in the spotlight decisiones basadas en la evidencia y el bienestar de los empleados como punto focal JT: In a recent article (Notes from the Field: Prison Reform, Investing in People: Improving Corrections Staff Health and Wellness, 29th August 2018), you have highlighted the importance that scientific research has in the decision-making process, in the Oregon Department of Corrections. What major decisions did you take that were based on scientific evidence? And what major transformations occurred in the system as a result? CP: Employee wellness is the Oregon Department of Corrections’(DOC) most important strategic initiative and we use data to inform our decision making. When I first became Director, we had four team members commit suicide in an 18-month period. In grieving this terrible loss, we realised that no one in the United States was studying the issue of correctional professional health and mental health and we knew that needed to change. Not only was no one studying the issue, no one was talking about it either. Why? Because the men and women who work on my team are tough as nails. End of story. My peers, along with other corrections directors, were dealing with the same issues: funerals, high divorce rates, decertification because of driving-under-the-influence violations and drug possession. While we had local efforts, we certainly weren’t putting systems or programmes in place agency-wide to give our employees the tools to manage the stress of the job and have long careers followed by long retirements. It was then that I realised we needed to start with our corrections professionals: inside our prisons, in our support teams, and in the community. Several years ago, we partnered with Portland State University (PSU) and Oregon Health Sciences University (OHSU) to help us better understand the mental health and physical well-being of our team. PSU learned that one in three of our correctional staff have symptoms of Post-Traumatic Stress Disorder (PTSD). This is greater than police, fire, even those in active military duty. OHSU conducted physical examinations of 220 correctional officers at four prisons in Oregon.As a workforce in general, we are overweight. Our cholesterol and triglycerides are through the roof, our good cholesterol through the floor, and towards the end of our career we are more likely a candidate for a heart attack than not. For those of you that have worked in a prison, I don’t think you’ll be surprised to learn the study found that, as prison security levels increased, so did correctional officer stress, unhealthy alcohol use, and missed days of work. The findings were alarming. To combat these challenges, OHSU suggested that an evidence-based, easily-implemented, team-centred health and safety programme would work. OHSU piloted an intervention programme among 81 correctional officers. This 12-week programme, entitled “Healthy Team Healthy U,” includes curriculum on nutrition, body weight, exercise, strength training, and stress management. Results showed that this kind of approach worked. Simply talking about and becoming mindful of our health can, and did, become a ‘lightbulb’ moment. JT: En un artículo reciente (Notes from the Field: Prison Reform, Investing in People: Improving Corrections Staff Health and Wellness, 29 de agosto de 2018), usted destacó la importancia que cobra la investigación científica en el proceso de toma de decisiones en el Departamento de Correccionales de Oregón. ¿Qué decisiones importantes ha tomado basándose en evidencia científica? ¿Yqué transformaciones significativas ocurrieron en el sistema como resultado de estas? CP: El bienestar de los empleados es la iniciativa estratégica más importante del Departamento de Correccionales de Oregón (DOC, por sus siglas en inglés), y usamos datos como base para nuestra toma de decisiones. Cuando me convertí en directora, cuatro miembros del equipo se suicidaron en un período de 18 meses. Mientras estábamos de luto por esta terrible pérdida, nos dimos cuenta de que nadie en los Estados Unidos estaba estudiando el tema de la salud profesional y la salud mental en el ámbito correccional, y sabíamos que era necesario cambiar esto. No solo nadie estaba estudiando el tema, sino que tampoco nadie hablaba sobre ello. ¿Por qué? Porque los hombres y mujeres que trabajan en mi equipo son tan duros como una piedra. Fin de la historia. Mis colegas, junto con otros directores de correccionales, lidiaron con los mismos problemas: funerales, altas tasas de divorcio, anulación de certificaciones debido a transgresiones por conducir bajo la influencia y por posesión de drogas. Si bien había esfuerzos locales, ciertamente no estábamos implementando, en toda la agencia, sistemas o programas para darles a nuestros empleados las herramientas para manejar el estrés del trabajo y tener carreras largas seguidas de retiros prolongados. Fue entonces cuando me di cuenta de que necesitábamos comenzar a actuar con nuestros profesionales de correccionales: dentro de nuestras prisiones, en nuestros equipos de apoyo y en la comunidad. Hace varios años, nos asociamos con las universidades de Portland State University (PSU) y Oregon Health Sciences University (OHSU) para que nos ayudaran a comprender mejor la salud mental y el bienestar físico de nuestro equipo. La PSU descubrió que uno de cada tres miembros de nuestro personal correccional tiene síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT). Esta cifra es mayor que la observada en la policía, los bomberos, e incluso en aquellos en servicio militar activo. La OHSU realizó los exámenes físicos de 220 oficiales correccionales en cuatro prisiones de Oregón. En general, como fuerza laboral, tenemos sobrepeso. Nuestro colesterol y triglicéridos están por las nubes, nuestro colesterol bueno está por el suelo y hacia el final de nuestra carrera, es más probable que suframos de un ataque cardíaco. Para aquellos de ustedes que han trabajado en una prisión, no creo que les sorprenda escuchar que el estudio descubrió que, a medida que aumentaban los niveles de seguridad en la prisión, también aumentaba el estrés de los oficiales correccionales, el consumo poco saludable de alcohol y los días de trabajo perdidos. Los hallazgos fueron alarmantes. Para combatir estos desafíos, la OHSU sugirió que un programa de salud y seguridad centrado en el equipo, basado en evidencia y fácilmente implementado daría resultados. La OHSU puso a prueba un programa de intervención entre 81 oficiales correccionales. United States of America Estados Unidos de América