1 3 0   JUSTICE TRENDS //  J U N E / J U N I O 2 0 1 7 J U N E / J U N I O 2017 JUSTICE TRENDS //  1 3 1 JT: ¿Cuál es la reacción de las instituciones que están involucradas en la reforma penitenciaria, al ver lo que se está produciendo y si están participando también en la implementación del plan de reforma? RG: El año pasado se hizo un ejercicio de revisión de la política y ver como se hacían los pasos. Vinieron todas las cooperaciones que apoyan el sistema penitenciario guatemalteco, las ONGs e instituciones públicas, sobretodo del sistema de Justicia. En realidad, están al expectativa ahora de cómo está la implementación y dicen que están a la orden para poder acompañar y todos han sido invitados a observarnos, pero sobretodo nuestro mayor árbitro, o un juzgador, digamos – en mis palabras – es el patronato. En Guatemala son las personas que hicieron una selección súper idónea, son personas sumamente legitimadas que nos estarán acompañando y supervisando para que esto permanezca en el tiempo, para que no sea solamente un ejercicio, un ensayo de error, porque nosotros [el Gobierno] somos transitorios y esto debe de permanecer durante el tiempo. Ellos son, en el espacio de la sociedad civil, los que están acompañando todo este proceso; y las otras instituciones que estuvieron involucradas en la políticas están también observando, no tan de cerca pero si están muy pendientes de lo que hagamos. En realidad ahorita todos están con la expectativa de si vamos a avanzar o no y creo que eso va a hacer que poco a poco se van acercando y van a hacer parte de este proyecto. “El hacinamiento ya no es controlable en nuestro país, cualquier cosa podría pasar... Vivimos contantemente en una agonía y las medidas penales alternativas que sirven a desahogar el sistema son bienvenidas.” No es lo mismo participar en la creación de un documento a involucrarse en toda la “carpintería” del proceso. En este momento siempre les decimos “obsérvennos, acompáñennos y lo estánhaciendoaunqueunpocodelejos,peroestoyseguroquemientras empecemos nosotros a mostrar resultados que sean más hechos que dichos todos se van a empezar a acercar, eso esperamos. JT: ¿Cómo ve la posibilidad de implementar medidas de diversión a las penas de encarcelamiento como por ejemplo prisión domiciliaria con tobillera electrónica y otras medidas para los que representan un menor riesgo para la sociedad? RG: El [poder] legislativo, en los últimos meses de 2016, creó la ley decontroltelemático,conelobjetivodeapoyarenlaresolucióndelos problemas del sistema carcelario, especialmente el del hacinamiento. No sé si vamos a lograr des hacinar pero por lo menos no hacinar más a los futuros procesados. Es una excelente medida, es una opción más, los controles siempre deberían de existir. No hemos sido lo más exitosos en la realidad, en Guatemala, en los centros penitenciarios, así, no sé qué tan distinto sería estar en su hogar, pero posiblemente lo que se garantizaría con el control telemático es que no se movilicen a las áreas prohibidas.Ysi es una oportunidad para LATIN AMERICA / AMERICA LATINA JT: Which is the reaction of the institutions involved in the penitentiary reform, seeing what it is producing and if they are participating as well in the implementation of the reform plan? RG: Last year a revision of the policy exercise was done to see how steps were taken. All cooperations that supported the Guatemalan penitentiary system came, as well as ONGs and public institutions, above all from the Justice system. Actually, they are on the lookout now of how the implementation goes and they say that they are ready to be able to accompany and all have been invited to observe us, but above all our biggest arbiter, or judge – in my words – is the the Patronato (penitentiary board of trustees). In Guatemala there are people that made a super suitable selection, they are critically legitimated that are accompanying and supervising uses that this remains in time, so that it won’t just be an exercise, a trial and error, because we (the government) are transitory and this must remain over time. They are, in the civil society space, who are following us during all this process; and other institutions that were involved in the policies are also observing us, not that close but they are very aware of what we are doing. Actually all are on the lookout if we are going to advance or not, and I believe that this will make them get closer, little by little, and become part of this project. It is not the same to participate in the creation of a document as to be involved in the “carpenting” of the process. In this moment we always tell them “observe us, and accompany us” and they are doing this, even though from afar, but I am sure that while we start showing solid results all will start approaching us, that is what we hope. JT: How do you see the possibility to implement diversion measures to prison sentences such as house arrest with an electronic ankle brace and other measures for those that present a lower risk for the society? RG: The legislative power, in the last months of the year 2016, created the telematic control law, with the goal of supporting the solution of the problems of the prison system, especially the overcrowding problem. I don’t know if we will be able to revert this situation, but at least we won’t be stacking up new inmates anymore. It is an excellent measure, it is another option, controls should always exist. We haven’t been the most successful in reality, in Guatemala, in the penitentiary centres, I don’t know what would be so different being arrested at home, but possibly what is guaranteed with the telematic control is that the person doesn’t go to prohibited areas. And it is an opportunity for people who have been prosecuted but have not committed a crime that had endangered lives, and if they can continue working because it is always useful to go on with their lives as the process progresses. Secondly, it doesn’t mean further burden to the State and does not sum in this overcrowding that is “Overcrowding is no longer controllable in our country, anything could happen... We are living in agony and the alternative criminal measures that enable the relief of the system are welcome.” LATIN AMERICA / AMERICA LATINA y en realidad lo que empezamos a hacer desde que llegamos fue enterarnos que existía, ver cuál era el espirito y que se podría comenzar a implementar... Es un proceso de mediano plazo. El primer problema que tenemos es el hacinamiento pero el tema del control es la mayor de las complicaciones. Por eso empezamos por cosas sumamente básicas, por ejemplo: los guardas penitenciarios, por motivos de supervivencia – voy a decirlo así – cometen actos de corrupción como ingresar, sobretodo, teléfonos celulares, que es una de las formas como se comunican los privados de libertad que quieren continuar delinquiendo desde adentro. Para poder implementar la política de la reforma penitenciaria también contamos con el apoyo de representantes del sistema penitenciario y de la escuela nacional penitenciaria de Republica Dominicana. Tuvimos la oportunidad de conocer este nuevo modelo y la idea es implementarlo tal cual lo tienen en República Dominicana, pero está finalmente escrito y fundamentado para la realidad de Guatemala. De hecho, la mera realidad es que empezamos de cero con la implementación de la reforma. Se hizo un reclutamiento en áreas del país que no son las más violentas, entonces buscamos personas que tienen el perfil de vivir en un ambiente bastante tranquilo, poco hostil en el tema de delitos graves y eso, pues la idea es darles formación a personas que no estén acostumbradas a entornos de crimen ni de violencia. Después de pasar todo el proceso de evaluación (académica, psicológica, etc.), se hizo un ejercicio de tres semanas con dos instructores dominicanos que vinieron a Guatemala. Perdimos a 70% de los alumnos en las primeras semanas, se tuvo que hacer otra vez el reclutamiento. Logramos completar un grupo de 89 personas, 85 para el sistema penitenciario y 4 para centros para menores en conflicto con la ley penal que pertenecen a otra dependencia en el Estado de Guatemala. Ellos estuvieron tres meses en Republica Dominicana con el patrocinio del Gobierno americano y con la orientación académica y formación de la Escuela Penitenciaria dominicana. En estos tres meses tuvieron la formación del comportamiento o actuación dentro de los centros penitenciarios, pero no solo enfocado en el tema de la seguridad – que es algo que estaban acostumbrados o formados los guar- dias actuales en el sistema penitenciario Guatemalteco – sino para ser agentes de tratamiento de privados de. Ese fue el primer ejercicio, luego vinieron a Guatemala, y recibieron formación jurídica. Recientemente logramos inaugurar el primer centro peni- tenciario [del nuevo sistema] y en este momento se está perfilando a los privados de libertad que van a integrar ese nuevo centro. La idea es que el centro de privación de libertad sea solo eso, solo se les priva de la libertad, dándoles la oportunidad de academia y de trabajo, teniendo ocupado su tiempo desde las 6 de la mañana hasta las 22 horas. Estamos haciendo las búsquedas con el sector privado para ubicar a los privados de libertad en el entorno laboral para que puedan ganarse medios de supervivencia para cuando salgan del sistema penitenciario. La diferencia por relación a los dominicanos es que ellos hablan de una tasa de reincidencia de unos 5% y nosotros estamos exactamente al revés. could begin to be implemented... It is a medium–term process. The first problem we have is overcrowding, but the issue of control is the biggest complication, that’s why we are starting with very basic things, for example: prison guards, for reasons of survival – I will say so – commit acts of corruption as entering, especially, cell phones, which is one of the ways of communication for the prisoners that want to continue delinquiting from within. In order to implement the policy of prison reform we also had the support of representatives of the penitentiary system and the national penitentiary school of the Dominican Republic. We had the opportunity to know this new model and the idea is to implement it as it is in the Dominican Republic, but it is finally written and grounded for the reality of Guatemala. In fact, the truth is that we have started from scratch with the implementation of the reform. A recruitment was made in areas of the country that are not the most violent, so we are looking for people who have the profile of living in a quiet environment, not very hostile in the area of serious crimes and such, so the idea is to train people who are not accustomed to environments of crime or violence.After passing the entire evaluation process (academic, psychological, etc.), a three–week exercise was conducted with two Dominican instructors who came to Guatemala. We lost 70% of the students in the first weeks, which forced us to basically do the recruitment all over again. We were finally able to complete a group of 89 people, 85 for the penitentiary system and 4 for centers for minors in con- flict with the criminal law that belong to another dependency in the State of Guatemala.They spent three months in Dominican Republic with the sponsorship of the American Government and with the academic orientation and training of the Dominican Penitentiary School. During these three months they had training in behavior or action within the detention centers, but not only focused on the issue of security – which is something that the current guards in Guatemalan penitentiary system were used to or formed – but to be agents of treatment of those deprived of their liberty who have entered the penal system. That was the first exercise, then they came to Guatemala and received legal training. Recently we managed to inauguratethefirstpenitentiary[ofthenewsystem]andatthismoment we’re deciding on the inmates that will integrate this new center. The idea is that the center of deprivation of liberty is just that, we only deprive them of freedom, giving them the opportunity of academy and work, and occupying their time from 6 in the morning until 10 pm. We’re doing research in the private sector to place the prisoners in the work environment so that they can gain means of survival for when they leave the penitentiary system. The difference in relation to Dominicans is that they speak of a recidivism rate of about 5% and we are exactly the other way around.