1 6 2   JUSTICE TRENDS //  J U N E / J U N I O 2 0 1 7 J U N E / J U N I O 2017 JUSTICE TRENDS //  1 6 3 LATIN AMERICA / AMERICA LATINA labores que conforman una buena gerencia. EnArgentina tenemos diversos organismos de control sobre tortura, o condiciones de habitabilidad de nuestros establecimientos: están la Procuración Penitenciaria, el Ministerio Público Fiscal, la Defensoría Oficial, cada uno de los jueces y también muchas ONGs. Con lo cual, si hay algo que tenemos son controles; diría que tenemos como mínimo trece organismos de control y uno de gestión. Tienen libre acceso a las unidades, se trabaja coordinadamente en varias de las recomendaciones que formulan y por supuesto, cualquier irregularidad detectada es investigada judicialmente. Respecto del Servicio Penitenciario se trabaja con una lógi- ca de monitoreo interno y también de prevención. Existen dos áreas puntuales para abordar los casos individuales, el Servicio de Monitoreo y la División de Asuntos Internos, donde existen investigaciones independientes y de existir alguna irregularidad, se toman las medidas administrativas que corresponda en cada caso, incluso separando a los agentes involucrados de la institución. Por otro lado, contamos con un área interna de promoción de derechos humanos, que no sólo capacita al personal en este sentido, sino que también responde los reclamos que se efectúan a una línea directa gratuita para los internos o sus familiares. Por otro lado, creemos que es importante trabajar con los organismos de control a nivel local, e incluso con la comunidad internacional, en definir cuáles son las deficiencias propias del sistema, tanto en infraestructura, la capacitación de los agentes y ciertas rutinas que, lamentablemente, en distintas cárceles o prisiones, tienden a normalizarse. La solución está en la capacitación, la comunicación efectiva y la aplicación de protocolos objetivos simples; y desde ahí, se empieza a cambiar, me parece, la posibilidad de que surjan situaciones debido a las deficiencias del sistema. Lo mismo ocurre con la corrupción. Si uno piensa en la corrupción directa, es mucho más fácil identificarla.Ahora, en los sistemas de administración penitenciaria, la figura omisiva, muchas veces, es la que conlleva a que se produzcan esas situaciones que pueden configurar actos de corrupción. Nosotros hemos trabajado con mapas de riesgo de corrupción tanto en unidades como con organismos e institutos. Hemos creado un servicio específico de anticorrupción que trabaja además, en la capacitación en la prevención transversal de situaciones que pueden derivar en el favorecimiento de actos de corrupción. JT: ¿Qué acciones concretas están siendo tomadas y puestas en práctica en el sistema argentino, bajo su liderazgo, y cuáles son los objetivos prioritarios en este momento? EB: Estamos encarando una fuerte política en términos del personal, del bienestar del personal; pretendemos tener gabinetes exclusivos en cada uno de los establecimientos en donde se da asistencia. Hemos detectado muchos casos de estrés laboral, de burnout y tenemos equipos específicos trabajando esta temática. Otra cuestión son los salarios; es frecuente la comparación en materia penitenciaria con la policía y hemos avanzado mucho en ese sentido, dándole valor y seguridad jurídica a la carrera penitenciaria. Y después, hay algo que ha dado mucho resultado, a mi modo de ver, que son los distintos protocolos: de requisa, visitas y todos los protocolos que tienen un efecto directo en el día a día de la Ombudsman, the Government’s Prosecutor’s Office, each one of the judges and also many NGO’s. So, if there is something that we do have is controls; I would say that we have at least thirteen control organisms and one management organism. They have free access to the units, the recommendations that are developed are worked on in coordination with them and any irregularity is, of course, judicially investigated. The Penitentiary Service works with a rationale of internal monitoring and prevention. There are two specific areas for dealing with individual cases, the Monitoring Service and the Internal Affairs Division, where independent investigations exist and in the case of any irregularity, the administrative measures are taken according to each case, even dismissing the involved agents from the institution. On the other hand, we have an internal area for the promotion of human rights that not only capacitates the personnel in this sense, but also responds to claims that are made through a direct free line for inmates or their family members. We believe that it is important to work with the control organisms on a local level, and even with the international community, in defining which deficiencies are proper to the system, as much in infrastructure, capacitation of the agents and certain behaviours that, regretfully, in different prisons, tend to go normalized. The solution is in the capacitation, effective communication and the application of simple objective protocols; and from there, the possibility that situations come up due to the system’s deficiencies starts to change. The same happens with corruption. If one thinks about the direct corruption, it is much easier to identify. In the penitentiary administration systems, the omissive form is often which brings situations that can shape acts of corruption. We have worked with corruption risk maps in the units as well as with organisms and institutions. We have created a specific anticorruption service that works in the transversal prevention of situations that could arise from the favouring of corruption acts. JT: What concrete actions are being taken and put into practice, under your leadership, in the Argentinean system and which are the priority objectives in this moment? EB: We are developing a strong policy regarding the well–being of our staff; we try to have exclusive cabinets in each of the establishments where assistance is given. We have detected many cases of work related distress, burnout and we have specific teams working on these themes. Another matter are the salaries; the comparison of penitentiary matters with the police is frequent and we have advanced a lot in this sense, giving value and juridical security to the penitentiary career. And also, something which has given us much result, from my point of view, are the different protocols: requisition, visits and all the protocols that have a direct effect on the day–to–day of the prison. We have worked on the generation of truly useful documents for the penitentiary practice. It is very common for administrations and even from directive positions to generate instruments that might be very good in a theoretical sense but that, then, are very difficult to LATIN AMERICA / AMERICA LATINA JT: ¿Cuáles son los principales retos que se colocan al sistema penitenciario argentino en este momento? EB: Como todo sistema penitenciario en Latinoamérica – y diría que mundial, pero por sobre todo en Latinoamérica – no estamos ajenos a los factores endógenos y exógenos, como siempre suelo decir, que son los que marcan la agenda. Administrar un 60% de procesados es un desafío porque lleva al predominio de una lógica de mera custodia. Desde la perspectiva del interno se hace muy difícil trabajar el sentido de integración en pos de la reducción de reincidencia, cuando la expectativa del interno es salir airoso de su juicio y el tiempo promedio del proceso es de dos años. Obviamente la sobrepoblación es algo que nos marca la agenda día a día. Hoy estamos con una tasa de ocupación del 99%, lo que implica trabajar sin un coeficiente funcional ideal para reducir la violencia y los conflictos. Lamentablemente; estas cuestiones no dependen estrictamente de las administraciones penitenciarias, nuestro rol, en estos momentos, creo que se agota en proponer y acompañar reformas a los sistemas de justicia criminal, en términos de medidas alternativas, o trabajar integralmente con el Poder Judicial a través de la implementación de medidas que no sean de custodia, y sean sentencias directas de base comunitaria, que incluso, en términos académicos, son las que han resultado más efectivas a la hora de reducir la reincidencia. Existen, todavía en un estado inicial, pero estamos en los primeros pasos. La tasa de encarcelamiento está creciendo y esto es un problema para todas las administraciones. De nuevo, eso siempre rodea a las administraciones penitenciarias, les marca la agenda, pero en definitiva no son los retos concretos o puntuales que tiene el sistema penitenciario por sí. Nosotros tenemos que empezar a trabajar ya con resultados, en términos de medir la eficiencia de nuestros programas, desde los puntos criminógenos que identificamos, sean riesgos o necesidades. Yempezar a trabajar articuladamente, con cierta lógica, la reducción de reincidencia real. Actualmente en términos de la medición de reincidencia, se utiliza un concepto puramente normativo, es decir, la declaración judicial de reincidencia, con lo cual el porcentaje suele ser menor al real. Es por ello que elegimos trabajar con un concepto de reiterancia, considerando “reiterante” a quien sea condenado y luego procesado, o bien dos veces procesado. En definitiva, es la medición más real que tiene el sistema y lo que nos permite ir viendo los resultados que también nos exige la sociedad. Y, por supuesto, prevenir fugas y reducir violencia. JT: En el contexto penitenciario sur–americano, el sistema penitenciario argentino es quizás de los que se encuentra menos sobrepoblado, aunque esté funcionando al límite, con infraestructuras obsoletas, déficits a varios niveles e inclusive, en el cual fueran hallados casos de tortura (fuente: El País, “Las cárceles argentinas, al límite”, 5 de Octubre de 2016) ¿Cómo comenta esta realidad? EB: La sobrepoblación, o trabajar al límite, es un factor que complica mucho. Dificulta la clasificación de internos, la buena asignación de programas de tratamiento y también el control de otras cuestiones, JT: Which are the main challenges that are put to theArgentinean penitentiary system at this moment? EB: Like any penitentiary system in LatinAmerica – and I would say worldwide, but above all in LatinAmerica – we aren’t strangers to the exogenous and endogenous factors, as I always use to say, that mark the agenda. To manage 60% of pre–trial/remand detainees is a challenge because it takes us to the prevalence of mere custody logic. From the inmate’s perspective it makes it very difficult to work on the sense of integration in pursuit of the reduction of recidivism, when the expectation of the prisoner is to come out successful of his trial and when the average length of the trial is two years. Obviously the overcrowding is something that sets the agenda day by day. Today we have an occupancy rate of 99%, which means working without an ideal functioning rate that would allow us to reduce violence and conflicts. Regretfully these questions do not depend purely on the penitentiary management, I believe our role, in this moment, is spent proposing and accompanying reforms of the criminal justice systems, in terms of alternative measures, or working integrally with the judicial power through the implementation of measures other than custody, being sentences coming directly from a communitarian base, which have even, in academic terms, resulted to be more effective in reducing recidivism. They exist, still in an initial stage, but we are taking the first steps. The incarceration rate is growing and this is a problem for all administrations. Again, this always surrounds penitentiary administrations, it marks their agenda, but they are definitely not concrete or punctual challenges that the penitentiary system has by itself. We need to start working with results, in terms of measuring the efficiency of our programs, from the criminogenic items that we identify, be it risks or needs and we also need to start working articulately on the reduction of the real recidivism. Currently we use a purely normative concept in the measurement of recidivism, in other words, the judicial declaration of recidivism, in which the percentage tends to be less than the reality. This is why we chose to work with a concept of reiterating, considering someone ¨a reiterant¨ when (s)he is condemned and later sued again or twice sued. It is definitely the most realistic measurement that the system has and it allows us to see the results that the society demands of us. And, of course, to prevent escapes and reduce violence. JT: In the south–american penitentiary context, the Argentinean system is maybe one of the least overcrowded, although it is functioning on its limits, with obsolete infrastructure, deficits at various levels and even, in which cases of torture were found. (Source: El País, “Argentina prisons to the limit”, 5 October 2016) How do you comment to this reality? EB: The overpopulation, or working on the limit, is a factor that makes it very difficult. It hinders the classification of residents, the allocation of treatment programs and also the control of other matters, all tasks that shape good management. In Argentina we have various control organisms for torture and living conditions of our establishments: there’s the Penitentiary