1 6 4   JUSTICE TRENDS //  J U N E / J U N I O 2 0 1 7 J U N E / J U N I O 2017 JUSTICE TRENDS //  1 6 5 LATIN AMERICA / AMERICA LATINA EB: Orgánicamente el Servicio Penitenciario Federal depende de la Subsecretaría deAsuntos Penitenciarios que, a su vez, depende de la Dirección Nacional de Readaptación Social. El año pasado, el Ministro de Justicia ha emitido una resolución específica para el trabajo con pulseras electrónicas – monitoreo electrónico – en el que propone, y eso es un trabajo que se hace articuladamente, trabajar con los grupos de especial vulnerabilidad, es decir: madres con hijos, mayores de 70 años, LGTBI... Entonces, con ciertos grupos que obviamente tienen especial necesidad y a quienes la cárcel puede hacer aún más vulnerables, se suele tener ese tipo de prioridades. Eso es la oferta que tiene el Poder Ejecutivo. Desde el Servicio se ha trabajado de manera estructurada y constantemente se va trabajando con la Subsecretaría y con la Dirección de Readaptación Social. Siguen siendo los jueces, por supuesto, quienes deciden en un caso concreto si aplicar o no la figura de arresto domiciliario bajo monitoreo electrónico, incluso como alternativa a la prisión preventiva. Cada vez son más las jurisdicciones – al ser un sistema federal y provincial – que consultan sobre el funcionamiento de la pulsera electrónica con lo cual, lo que veo, en Argentina, es que empieza a ser una herramienta interesante que el Poder Judicial está empezando a ver con buenos ojos. JT: El sistema penitenciario de Inglaterra y Gales es una referencia para el deArgentina. Sabemos que muchas de las ideas que se han establecido en su país, y que son paradigmas del penitenciarismo, fueron inspiradas en y adaptadas del sistema inglés. ¿Nos comenta, por favor, y un poco más detalladamente, quiénes son, que hacen y qué papel vienen desempeñando las entidades y expertos extranjeros que ayudan y asesoran el Servicio Penitenciario Federal de Argentina? EB: En Latinoamérica y en Argentina se encuentra bastan- te arraigada la corriente de Criminología Crítica, basada en aquella vieja idea de Martinson de que “nada funciona” (nothing works), lo que ha llevado a una discusión muy normativa de todo el quehacer criminológico y de lo que sucede en la prisión. En lo personal, tengo una visión de base empírica, quizás más anglosajona. Me refiero a esta cuestión que han trabajado tanto desde la criminología aplicada y del desistimiento. La utilización de evidencia empírica en la formulación de políticas ha mostrado que funciona mejor que cualquier otra lógica. Hemos tomado como modelo teórico, la corriente conocida como “What Works”, cuyo foco en los resultados empíricos permite adaptarla a nuestra realidad, en muchos casos a partir de investigaciones propias. Luego, otra importante referencia es el modelo de riesgo, necesidad, responsividad, de Andrews y Bonta, de Canadá. Quizá el sistema de clasificación inicial, en Estados Unidos, Inglaterra y Canadá, o los países nórdicos de Europa, funcione desde hace 30 o 40 años, y nosotros recién estamos dando nuestros primeros pasos. Y, sobre todo trabajar, con evidencia empírica en investigaciones criminológicas, estudiar el propio sistema y que las decisiones que tome la administración penitenciaria – o en mi caso como decisor – wdisminuyan el riesgo de arbitrariedad, que estén fundadas en puntos de vista criminológicos. Sabemos que en las administraciones penitenciarias de todo el mundo los recursos son escasos, el dinero es insuficiente, las necesidades son muchísimas y la responsabilidad que tenemos con cada uno de los internos es vulnerable groups, or to say: women with children, elderly above 70 years, LGTB, etc. So, certain groups that obviously have a special need and whom prison could make even more vulnerable, tend to be given certain priority. This is the government’s offer, at our Ser- vice we have worked in a structured and constant way and we are working with the Under–secretary and with the Department for So- cial Readjustment. It still continues to be the judges, of course, who decide in a concrete case if domiciliary arrest under electronic mo- nitoring applies, even as an alternative to pre–trial detention. Being a federal and provincial system, more and more jurisdictions consult about the functioning of the electronic bracelets; it’s an interesting tool which the Judicial Power is starting to see in a good light. JT: The penitentiary system of England and Wales is a reference for Argentina. We know that many of the ideas that have been established in your country, and which are paradigms of the penitentiarism, were inspired on and adapted from the English system. Could you please comment, and a bit more into detail, on the foreign entities and experts that help and advise the Federal Penitentiary Service of Argentina? Who are they and what role do they play? EB: In Latin America and in Argentina, the Critical Criminology current is very ingrained, which is based on the old idea of Martinson that “nothing works”, which has led to a very normative discussion about the criminological tasks and about what happens in prison. Personally, I have an empirical–based vision, maybe more Anglo–Saxon. The use of empiric evidence in the formulation of policies has shown to work better than any other logic. We have taken the current known as “What Works” as our theoretic model, whose focus, on empiric results, allows adaptation to our reality, in many cases starting from our own research.Another important reference is the “Risk – Need – Responsiveness” model, of Andrews and Bonta, from Canada. The system of inicial classification has maybe been employed in the USA, England and Canada, or the northern European countries for more than 30 or 40 years, while we are only taking our first steps. And, above all, to work with empiric evidence in criminological investigations, to study the system itself and that the decisions the penitentiaryadministrationstake–orinmycaseasadecision–maker– diminish the risk of arbitrariness and are founded in criminological perspectives. We know that resources in penitentiary administrations all over the world are scarce, the funds are insufficient, the needs are plenty and the responsibility that we have for each of the inmates is very high. Well, then we have to make the most efficient and effective decisions. I think that working in another way is not possible. That is, from a global point of view, how we have adopted an applied criminological framework. Punctually, we have worked with different systems such as the Canadian one and above all with the English one. Of the latter, their systems of classification and management has always generated the most interest; nowadays England is advancing in certain reforms. We are also working with England specifically on anticorruption guidelines.We are also exchanging experiences regarding moral cárcel. Hemos trabajado en la generación de documentos que sean verdaderamente útiles para la práctica penitenciaria. Es muy común en las administraciones o incluso desde las posiciones directivas generar instrumentos que quizá sean muy buenos en el marco teórico, pero que después son de muy difícil aplicación. Nuestro objetivo ha sido invertir esa lógica, buscando generar protocolos que sean objetivos y simples. Los protocolos son elaborados por quienes operan día a día el sistema en base a los lineamientos generales impartidos desde la Dirección Nacional. Entonces me parece que eso es una buena práctica por dos motivos: en primer lugar porque se genera la escucha activa y real de quien opera en la primera línea del sistema, y en segundo lugar para que los mensajes, o los lineamientos, lleguen mucho más rápido. El Servicio es una gran estructura organizada verticalmente y esto hace que muchas veces la comunicación no tenga la efectividad deseada; tanto desde la Dirección Nacional a los agentes como viceversa. Mejorar la comunicación interna permite tener un contacto más real con lo que está pasando, y que las cuestiones definitivas tomen forma, y que las buenas ideas, o las prácticas, que se tengan para mejorar el sistema surjan desde el propio personal y puedan implementarse. JT: ¿Cuáles son los principales éxitos que le gustaría señalar? EB: En el plano subjetivo, me parece que lo destacable es que veo un impulso propio en el personal de trabajar con determinado esquema: existe un empoderamiento real del personal. Recibir propuestas constantes de parte del personal en la misma línea de esquema de pensamiento, de trabajar con programas criminológicos, de evidencia empírica y demás, realmente me parece que eso es un logro muy importante. Las administraciones penitenciarias suelen trabajar sectorizadas, por grupos, y ahora hay mucha comunicación entre las distintas áreas y eso genera un mejor resultado. Luego, en términos de resultados objetivos, se han disminuido las fugas, no hemos tenido fugas en el sistema federal en los últimos años. Pese a tener la tasa más alta de encarcelamiento de la historia del Servicio Penitenciario Federal, hemos tenido la tasa más baja de muertes. Estos, a mi entender, son dos indicadores fundamentales. Por último, también tenemos avances significativos en la generación de bases empíricas y estadísticas, que eran inexistentes y por ende se usaban muchas veces criterios subjetivos para la formulación de políticas. Tener bases estadísticas y de información es fundamental. JT: En Argentina, el 50% de los privados de libertad están detenidos preventivamente. Sabemos que el tema de las medidas de sanciones y medidas alternativas no está bajo la dirección del sistema penitenciario, pero ¿hay algún tipo de influencia?, ¿Hay algún trabajo conjunto que estén haciendo para hacer progresar ese sistema de medidas de base comunitaria, o es algo a lo que el sistema penitenciario está ajeno? LATIN AMERICA / AMERICA LATINA “Estamos con una tasa de ocupación del 99%, trabajamos sin un coeficiente funcional ideal para reducir la violencia y los conflictos.” apply into practice. Our objective has been to invert this, looking to generate protocols that are objective and simple. The protocols are elaborated by those who operate the system daily and they’re based on the general guidelines given by the National Directorate. I believe that this is a good practice for two reasons: in the first place because it generates the real listening of those who operate in the first line of the system, and in the second place so that the messages or guidelines reach their destination much faster. The Service is a big vertically organized structure and this often makes that the communication does not have the desired effect; as much from the National Directorate to the agents as vice versa. Improving the internal communication allows us to have a more realistic contact with what is happening, to let definite questions take shape, and that the best practices and ideas, aimed at improving the system, can come from the staff and can be implemented. JT: Whicharethemainsuccessesthatyouwouldliketopointout? EB: On a subjective level, I find it remarkable to see an independent impulse from the staff to work with the given plan: there is a real empowerment of the personnel. I really believe it is an important achievement to receive constant proposals from the staff that are in line with the thinking scheme, to work with the criminological programs, with empirical evidence and others. Penitentiary administrations tend to work in a sectored manner, in groups,andnowthereisalotofcommunicationbetweenthedifferent areas and that generates a better result. Then, in terms of objective results, escapes have diminished, we haven’t had any escapes in the federal system in the last years. Despite having the highest incarceration rate in the history of the Federal Penitentiary Service, we have had the lowest death rate. These, in my opinion, are two fundamental indicators. Finally,wealsohavesignificantadvancesinthegenerationofempirical and statistic bases: subjective criteria were often used to formulate policies, but having statistical and information bases is fundamental. JT: In Argentina, more than 50% of the inmates are in remand or pre–trial. We know that the topic of sanctions and alternative measures is not under the direction of the penitentiary system, but is there any type of influence? Is there any joint work that is being done to make this system of community based measures progress or is the penitentiary system not involved in this? EB: Organically the Federal Penitentiary Service depends on the Under–secretary of Penitentiary Affairs that, in turn, depends on the National Department for Social Readjustment. Last year, the Ministry of Justice has issued a specific resolution for the work with electronic bracelets (electronic monitoring) in which it proposes – and this is a task that is done articulately – to work with especially “ We have an occupancy rate of 99%, we work without an ideal functional coefficient that would allow to reduce violence and conflicts.”