1 7 4   JUSTICE TRENDS //  J U N E / J U N I O 2 0 1 7 J U N E / J U N I O 2017 JUSTICE TRENDS //  1 7 5 HUMAN RIGHTS / DERECHOS HUMANOS susan kigula From Uganda’s Death Row to Human Rights Activism Del corredor de la muerte de Uganda al activismo de los derechos humanos In September 2002, Susan Kigula had been sentenced to death by hanging, which is the standard method of execution in her country, Uganda. At that time, the death sentence was mandatory, meaning that upon conviction for the offense of murder, death was the only sentence possible. After this conviction, Susan Kigula became the leading figure in the landmark case Susan Kigula and 417 Others vs. Attorney General. The petitioners were all on death row and their case was an attempt to have capital punishment declared unconstitutional and abolished. Following this case, mandatory death penalty was declared unconstitutional in the Susan Kigula & 417 others vs. Attorney General case, whose judgment is one of the most quoted worldwide in the death penalty jurisprudence. In the Kigula case both the Court of Appeal and Supreme Court, in 2005 and 2009 respectively, held mandatory death sentences unconstitutional because, among others, it barred consideration of the accused individual’s circumstances in sentencing, and interfered with the principle of separation of powers by taking away the judges’ discretion in choosing an alternative sentence besides death for some crimes. Further on, the courts held that a delay of 3 or more years without execution, following confirmation of a death sentence by the highest appellant court, is unconstitutional. The case’s outcomes led to a decrease in the death row population, because all death row inmates who had not been executed for over 3 years after conviction had their sentences turned into life imprisonment, while those with convictions arising out of mandatory death sentences, that had not exhausted the appeal process, were referred back to the high court for mitigation hearings. Out of this, many death sentences were substituted with determinate sentences (5-50 years) and some have since then served their sentences and been released, including Susan Kigula. Uganda is also categorized under the abolitionist de facto countries having not executed anyone for over a decade. Furthermore, in November 2014, Uganda abstained from voting at the UN resolution moratorium on the use of death penalty. This was a positive change, because the country had voted against the resolution on four previous occasions. // JT: Would you please describe the circumstances that led you to be involved and in the forefront of the case Susan Kigula and 417 Others vs. Attorney General? SK: The main thing is that I was on the death row! I’ve always worried about my fellow inmates as well, and then I was involved in a campaign against the death penalty when I was still in prison. I did most of my advocacy through songs, through lobbying the media – I gave interviews to a television station and a local radio En septiembre de 2002, Susan Kigula había sido condenada a muerte por ahorcamiento, que es el método estándar de ejecución en su país, Uganda. En ese momento, la sentencia de muerte era obligatoria, lo que significa que, tras la condena por el delito de asesinato, la única pena posible era la muerte. Después de esta condena, Susan Kigula se convirtió en la figura principal en el caso Susan Kigula y Otros 417 vs. Fiscal General. Todos los peticionarios estaban en el corredor de la muerte y su caso era un intento de que la pena capital fuera declarada inconstitucional y abolida. Después de este caso, la pena de muerte obligatoria fue declarada inconstitucional en el caso de Susan Kigula & Otros 417 vs. Fiscal General, cuya sentencia es una de las más citadas en todo el mundo en la jurisprudencia sobre la pena de muerte. En el caso de Kigula, tanto el Tribunal de Apelación como el Tribunal Supremo, en 2005 y 2009, respectivamente, declararon inconstitucional la sentencia de pena de muerte obligatoria porque, entre otras cosas, impedía considerar las circunstancias del acusado en la sentencia e interfería en el principio de separación de poderes, quitando la discrecionalidad de los jueces a elegir una sentencia alternativa distinta de la muerte para algunos delitos. Además, los tribunales sostuvieron que era inconstitucional un retraso de 3 o más años sin ejecución, tras la confirmación de la sentencia de muerte por parte del tribunal superior de apelación. Los resultados del caso condujeron a una disminución en la población de los condenados a muerte, ya que todos los presos condenados a pena de muerte que no habían sido ejecutados por más de 3 años después de la condena fueron condenados a prisión perpetua; mientras que los condenados a penas de muerte obligatorias que no habían agotado el proceso de apelación, fueron remitidos al tribunal superior para audiencias de mitigación. Fuera de esto, muchas sentencias de muerte fueron sustituidas por sentencias determinadas (5 – 50 años) y algunos han cumplido desde entonces sus sentencias y han sido liberados, incluyendo a Susan Kigula. Uganda también se clasifica en los países abolicionistas de facto; no ha ejecutado a nadie durante más de una década. Además, en noviembre de 2014, Uganda se abstuvo de votar en la moratoria de resolución de la ONU sobre el uso de la pena de muerte. Esto fue un cambio positivo, porque el país había votado en contra de la resolución en cuatro ocasiones anteriores. // JT: ¿Podría describir las circunstancias que le llevaron a participar y estar en la vanguardia del caso Susan Kigula y Otros 417 vs Fiscal General? SK: Lo principal es que estaba en el corredor de la muerte! Siempre me he preocupado por mis compañeros también, y luego participé