5 0   JUSTICE TRENDS //  J U N E / J U N I O 2 0 1 7 J U N E / J U N I O 2017 JUSTICE TRENDS //  5 1 JT: ¿Cuáles son los principales desafíos/problemas a los que se enfrenta el sistema y qué medidas está implementando o va a implementar para solucionar estos problemas? CM: Una de las realidades que merece estar en primer plano – porque es un problema en sí mismo que genera muchos más problemas – es la sobrepoblación. ¡Un establecimiento penitenciario excesivamente ocupado nunca puede funcionar bien! Este problema puede ser resuelto de dos maneras: o creando más prisiones o disminuyendo el número de reclusos. Es sabido que, sea al nivel de la ONU o al nivel del Consejo de Europa, la solución apuntada para esta cuestión no pasa por construir más prisiones, pero sí en la disminución de la población carcelaria. Si esto es cierto para un sistema equilibrado, o sea, que tiene una población reclusa en relación a su realidad criminal, aún es más necesario en nuestro caso porque tenemos una realidad criminal que nada tiene que ver con nuestra población carcelaria. Estadísticas de entidades independientes demuestran que los crímenes violentos y el crimenorganizado–dosáreasrelacionadasconelnúmerodereclusos – han ido descendiendo sistemáticamente. Tenemos una realidad criminal muy “suave” que nada tiene que ver con la de otros países (como Francia o Bélgica, por ejemplo) con gravísimos problemas de inseguridad y de criminalidad violenta, y la verdad es que estos países tienen alrededor de 100 presos por cada 100 mil habitantes y nosotros seguimos con 137. Las plazas que tenemos disponibles en este momento son más que suficientes para la población reclusa real que deberíamos tener. Deberíamos tener un número en torno a 11 500, si tuviésemosesenúmeroestaríamosenunasituacióndesubocupación. La gran inversión que se debería realizar debería dirigirse a la reducción de la población. Es eso lo que defiendo y mantengo desde el primer día. JT: Sabemosquequiereabriruncentropenitenciarioespecíficopara presos de mayor edad. ¿En qué consiste realmente esta idea? CM: En Portugal, como en Europa, hemos constatado un crecimiento muy significativo de presos de avanzada edad. Por otro lado, hemos también constatado que esta población tiene unas características y necesidades muy específicas. Desde luego hay cuestiones de enfermedad, de comorbilidad, hay muchas necesidades que deben ser cubiertas de otra manera. De cara a esta realidad, la manera de abordarles tiene que ser diferente, porque no estamos hablando de una persona que a los 70 años vaya a buscar su primero empleo, no podemos darle un curso de informática que no entienda, o no podemos incluirlo en un determinado programa. Algo que me impresiona bastante es que estas personas son extremadamente frágiles dentro del universo penitenciario; son especiales, tienen necesidades especiales y es un grupo cada vez mayor. Es importante que comencemos a pensar en la creación de una respuesta a medida de esa población. Esa respuesta podrá tener diferentes formatos, pero me gustaría probar una primera experiencia, por eso estamos haciendo una búsqueda EUROPE / EUROPA It is known that, at the level of the UN or the Council of Europe, the solution for this issue is not to build more prisons, but to reduce the prison population. If this is true for a balanced system which has an occupancy rate in relation to its criminal reality, it’s even more significant in our case because we have a criminal reality that has nothing to do with our population of inmates. Independent entities’ statistics show that violent or organized crime – two areas related to the number of prisoners – have been systematically declining. We have a very soft criminal reality that has nothing to do with other countries (such as France or Belgium, for example) with very serious problems in terms of insecurity and violent crime, and the truth is that these countries have around 100 prisoners per 100 000 inhabitants and we continue with 137. The places that we have available at the moment are more than enough for the real prison population that we should have.We should have around 11 500, if we had that number we would be in a situation of under-occupation! The great investment to be made should be directed at the reduction of the prison population. That is what I have defended and maintained since the beginning. JT: We know that you want to open a penitentiary center specifically aimed for older prisoners. What is this idea really about? CM:In Portugal, as in Europe, we have seen a very significant growth in the number of elderly prisoners. On the other hand, we have also found that this population has very specific characteristics and needs. Of course there are issues of illness, comorbidity, there are many needs that must be covered in other ways. Faced with this reality, the way to approach them has to be different, because we are not talking about people who at 70 years will seek their first job.We cannot give them computer courses that they do not understand, or we cannot include them in a particular programme. Somethingthatespeciallystrikesmeisthatthosepeopleareextremely fragile within the penitentiary universe; they are special people with special needs and they’re a growing group. It is important that we start thinking about creating a tailored response for this population. Such answermayhavedifferentformats,butIwouldliketofirsttryitoutasa first experience, that’s why we are searching for people who would be pleased to go through this experience.Then, depending on the results obtained, we will see in which place a specific unit for this type of people would be created.This is a priority and shortly it’ll be decided. “ We have seen a very significant growth in the number of elderly prisoners; they’re extremely fragile people within the penitentiary universe.” EUROPE / EUROPA También en lo que respecta a los regímenes hemos tenido grandes alteraciones: el código de ejecución de penas trajo importantes novedades – siempre tuvimos buenas leyes y reformas con las que fuimos reconocidos internacionalmente, pero eran unas leyes muy elásticas, para acogerse mucho a su interpretación. Hoy tenemos una reglamentación muy estrecha, un código de ejecución de penas muy regulado y una regulación general que se fija mucho en los detalles, lo que es positivo. En esta área todo lo que sea establecido en el código, en la ley, en el reglamento garantiza más aún los derechos humanos, los derechos de los ciudadanos, y permite una mayor impugnación de los hechos. En este dominio, hubo una gran “jurisdiccionalización” en la ejecución de las penas – yo diría que no fue acompañada en términos de refuerzo de medios a nivel de los tribunales, lo que crea cierto ruido y distorsión. El régimen abierto, por ejemplo, es un aspecto en que estamos peor: la reglamentación condujo al descenso del régimen abierto externo. En aquel entonces teníamos cerca de 500 personas en esa situación y ahora, cuando llegué aquí, teníamos apenas 60. Con esos 500 individuos el número de fracasos que teníamos era muy similar al que tenemos hoy. El problema de la “jurisdiccionalización” es que las personas que no trabajan dentro del sistema (jueces y los fiscales del ministerio público) tienen una menor capacidad para soportar el riesgo. De hecho – y es algo que el Consejo de Europa ha mencionado repetidas veces – la distribución de las competencias no debe ser hecha de manera aleatoria, sino que tiene que ser muy pensada en función de los grupos profesionales involucrados. Es por eso que se critica mucho a los países en que es el juez quien determina el régimen y de la ejecución de la pena. Es la administración penitenciaria la que debería decidir cuál es el régimen aplicable, porque es la administración que conoce y convive diariamente con el recluso. Quien está en los tribunales – puedo decir esto porque soy magistrado – nunca tendrá la posibilidad de conocer realmente la realidad carcelaria. Pero, además de todo eso, su contacto con las prisiones también no es el ideal. Recientemente encontré a un viejo amigo en una reunión en París – que fue director de la prisión de Luxemburgo – que me contaba que los jueces, en su país, pasaban una semana tomando contacto con la realidad carcelaria y que durante dos días incluso dormían dentro de la prisión. En Portugal, los jueces y los fiscales hacen una visita a las instituciones penitenciarias una única vez, durante una tarde, y, por tanto, esto trae consecuencias en la percepción y comprensión de lo que es cumplir condena. En estos últimos 20 años pienso que el balance es positivo. ¿Pero estamos en un punto donde querríamos estar? No estamos, estamos muy lejos de ello. Hay aspectos que empeoraron: algunos tienen que ver con factores financieros, otros con las circunstancias de la vida, por ejemplo, el envejecimiento de la población en las prisiones. Esta es una reali- dad en toda Europa que, obviamente, condiciona nuestro trabajo en gran medida. El problema de las enfermedades, que en estos últimos años se ha visto agravado sustancialmente y, sobre todo, el problema de la comorbilidad, que también se agravó, dificultan nuestra tarea. a very tight regulation, a highly regulated sentence enforcement code and we have a general regulation that is very focused on the details, which is positive. In this area everything that is established in the code, in the law, in the regulation guarantees even more human rights, the rights of citizens, and allows a greater challenge in relation to the treatment of facts. In this domain, there was a great deal of “jurisdic- tionalisation” in the execution of the sentences – I would say that it was an unaccompanied evolution in terms of reinforcement of means at the level of the courts, which creates certain noise and distortion. The open regime, for example, is an aspect in which we evolved negatively: the regulation led to the descent of the open externalregime.Atthattimewehadabout500peopleinthatsituation and now we only have 60. With those 500 individuals the number of failures we had was very similar to the one we have today. The problem with the “jurisdictionalisation” is that people who don’t work within the system (judges and public prosecutors) have a lower capacity to bear the risk. In fact – and this is something that the Council of Europe has mentioned – the distribution of competences should not be done in a random way, but must be very well thought out according to the professional groups involved. That is why many countries where it’s the judge who determines the regime and execution of the sentence are so criticized. It should be the penitentiary administration to decide which is the applicable regime, because it is the administration that knows the prisoners and coexists with them daily. Who is in the courts – I have the capacity to talk about this as I am a magistrate – will never have the possibility to really know the penitentiary reality. In addition to all that, their contact with prisons is not ideal either. I recently met an old friend at a meeting in Paris – he used to be the director of the Luxembourg prison – who told me that the judges, in his country, spent a week taking contact with the prison situation and that for two days they even slept inside the prison. In Portugal, judges and prosecutors visit the penitentiary institutions only once, during an afternoon, and, therefore, this has consequences in the perception and understanding of what it is to serve a sentence. In the last 20 years, I think the balance is positive. But are we at a point where we would want to be?We are not.We are very far from it. There are aspects that have worsened: some have to do with financial factors, others have to do with the circumstances of life, for example, the aging of the population in prisons. This is a reality throughout Europe which, obviously, has a big effect on our work. The issue of diseases, which in recent years has been substantially aggravated, above all, comorbidity, that also worsened, all this makes our job more difficult. JT: What are the main challenges/problems facing the system and what measures are you implementing or will implement to solve them? CM: One of the realities that deserves to be brought forward – because it is a problem itself that generates many other problems – is overcrowding. An overcrowded penitentiary can never function well! This problem can be solved in two ways: either by creating more prisons or by decreasing the number of prisoners.