5 2   JUSTICE TRENDS //  J U N E / J U N I O 2 0 1 7 J U N E / J U N I O 2017 JUSTICE TRENDS //  5 3 EUROPE / EUROPA JT: ¿Cuál es el estado de avance de Portugal en materia de medidas alternativas a la prisión y como le gustaría que ese sistema evolucionase a corto–medio plazo? CM: Faltan varias cosas. Podríamos dividir esta conversación en tre partes: las entradas, la duración de la pena y las salidas.En las entradas hemos tenido una evolución positiva: bajamos el número preventivos. Aun así, podemos ir más lejos. “Tenemos una realidad criminal que nada tiene que ver con nuestra población carcelaria: las plazas que tenemos son más que suficientes para la población que deberíamos tener.” El mayor problema está en el nivel de las decisiones y, en esta materia, tenemos varios ítems: tenemos el ítem que tiene que ver con el régimen de semidentención (aunque este régimen no sea significativo). En este momento tenemos en Portugal más de 500 individuos que cumplen condena en días libres (solo el fin de semana); esta es una medida que no tiene ningún efecto en términos de tratamiento penitenciario, pero que nos impide de tener un importante conjunto de infraestructuras disponibles. Después, tenemos el problema de las penas cortas: mucha gente está en la prisión por no haber pagado multas, una situación que tiene que ser resuelta. No estoy diciendo que la culpa sea de los jueces, únicamente digo que debe ser resuelta.Aún en este segmento, tenemoselproblemadelaspenaslargas.SimiramosaEuropa,vamos a verificar con mucha facilidad que hay varios países con pena de prisión perpetua en que la media de pena cumplida es mucho menor a la nuestra: por ejemplo, en Holanda la media de pena es de apenas 3 años, mientras que aquí es de 6–7 años. ¿Qué es lo que se puede hacer aquí? Hay que tener una actitud de clarificar la comunidad porque, lógicamente, la Justicia está administrada en nombre del pueblo y, por tanto, si el pueblo siente que hay necesidad de este tipo de reac- ción, el juez tiene que oírlo. Pero también tiene que ver con nosotros, o sea, debemos tener una actitud más proactiva en el sentido de acompañar a los magistrados y proponerles otras soluciones. Están en curso varias experiencias que están dando un excelente resultado: por ejemplo, colocamos técnicos de nuestra Dirección al lado de los magistrados del Ministerio Público en los juzgados criminales de Lisboa, ayudando a desbloquear situaciones existentes desde el año 2012 y que, en este momento, ya están al día. Estamos aplicando más trabajo en favor de la comunidad; en los casos de delitos asociados a la conducción temeraria o peligrosa, estamos intentadoreorientarhaciaprogramasdeprevencióndelaconducción. Tenemos mucho trabajo que hacer junto a las Magistraturas en el sentido de sensibilizarles. Naturalmente pienso que el CEJ (Centro de Estudios Judiciales) también está envuelto en este esfuerzo; es preciso que los jueces y magistrados tengan formación inicial y permanente para mejorar esta actividad que, a fin de cuentas, tiene todo que ver con lo que Europa dice en relación al sentencing. “ We have a criminal reality that has nothing to do with our population of inmates: the places that we have are more than enough for the real prison population that we should have.” Then we have the problem of short sentences: we have many people who are in prison for not having paid fines, a situation that has to be solved. I am not saying that it is the fault of the judges, but I do consider that it must be solved. Even in this segment, we have the problem of long sentences. If we look at Europe, we will very easily verify that there are several countries with life imprisonment where the average time served is much lower than ours: for example, in the Netherlands the average penalty is of only 3 years whereas the average here is of 6–7 years. What can you do here? One needs to have an attitude of clarifying the community because, logically, Justice is administered in the name of the people and, therefore, if the people feel that there is a need for this kind of reaction, the judge has to hear it. But this also has to do with us, that is, we must have a more proactive attitude to accompany the magistrates and propose other solutions. Several experiences are under way and they are giving an excellent result: for example, we are assigning technicians of our Directorate next to the magistrates of the Public Ministry in the criminal courts of Lisbon, helping to unblock existing situations since 2012, which, at this moment, are already up to date. We are applying more work for the community; In the cases of crimes associated with reckless or dangerous driving, we are trying to redirect towards programmes that have to do with road safety. There is a lot of work that we have to do together with the Judiciary in terms of raising their awareness. Naturally, I think that the CEJ (Center for Judicial Studies) is also involved in this effort; we need that the judges and magistrates have initial and permanent train- ing to improve this activity, which, after all, has to do with what Europe says in relation to sentencing. It is something that already exists in other countries and we have to work on. Then we have another part, the one regarding releases: here the situation is dramatic. Most of inmates are released from prison at the end of their sentence. Here we have a much longer route to do because this is neither understandable nor justifiable. Another important issue concerns the possibility provided by law that people, one year before parole, can come out of prison with an electronic bracelet. Despite this being provided for by law, nowadays if we had 15 or 16 people in this situation, this number would be very high. Obviously this is regrettable! Some of these problems are cultural and cannot be easily solved, but we cannot stand still waiting for a miracle. Therefore, the idea is to try to intervene at the legislative level –ending detention on days off and trying to increase the use of the electronic bracelet. We do not yet know what impact it will have, but I am confident and expectant that it will be a decisive step in a positive direction. EUROPE / EUROPA de personas disponibles o que vieran con agrado una experiencia de esta naturaleza. En función de los resultados obtenidos, veremos en qué lugar se crearía una unidad específica para este tipo de personas. Esto es algo prioritario y pronto se determinará. “Hemos constatado un crecimiento muy significativo de presos de avanzada edad; son personas extremamente frágiles dentro del universo penitenciario.” JT: Fue miembro del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura. ¿En qué medida esa experiencia ha contribuido o influenciado su manera de actuar y ver el sistema? CM: Sí, durante 10 años tuve el placer de ser miembro del CPT (Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y los Tratos o Penas Inhumanos o Degradantes). Fue una experiencia muy importante porque tuve la oportunidad de hacer cientos de visitas a varios países europeos y ver cómo era la situación en cada uno y cómo lidiaban con esas situaciones. Y también fue muy interesante estar en Estrasburgo con compañeros con diferentes puntos de vista y sensibilidades, oír todo lo que tenían que compartir, con tolerancia y receptividad, lo que me permitió, desde luego, tener una visión más abierta y tener una mayor capacidad de análisis en relación a los desafíos que tenemos en Portugal. Pasé a valorar algunos detalles relativos a la necesidad de crear mecanismos que permitan desarrollar actitudes asertivas y consecuentes en relación al problema de los malos tratos y la tortura. Por otro lado, también me dió cierta tranquilidad verifi- car que hay países con pocos recursos en los que los desafíos son resueltos de forma satisfactoria en términos de derechos humanos, lo que quiere decir que el dinero no es todo. Algo fundamental para el recluso es el tratamiento y eso no depende exclusivamente del dinero; tiene que ver con la relación que se crea entre los funcio- narios y los presos, y esa relación puede ser mucho profesional y “by the book”, pero después le falta el componente afectivo. Algunos países que, quizás, tengan una actitud menos científica en relación al tratamiento, tienen una relación más positiva en térmi- nos de la relación cotidiana entre el guardia, el técnico o el director y el recluso, lo que supondrá un resultado más positivo. Es importante comprender todo este conjunto de variables y es necesario juntar todo y decir que queremos mejorar nuestras condiciones, pero que no queremos perder la relación que tenemos con las personas, pues esa, sin duda alguna, es una relación que, en la mayoría de los casos, es muy positiva y muy importante para la reinserción social. JT: You were a member of the European Committee for the Prevention of Torture. To what extent has this experience contributed or influenced the way you work and see the system? CM: Yes, for 10 years I had the pleasure of being a member of the CPT (European Committee for the Prevention of Torture and Inhuman or Degrading Treatment or Punishment). It was a very enriching experience because I had the chance to make hundreds of visits to several European countries and see what the situation was like in each one and how they dealt with those situations. It was also very interesting to be in Strasbourg with colleagues who had different points of view and sensitivities, to hear everything they had to share, with tolerance and receptivity, which allowed me, of course, to have a more open vision and also to have a greater capacity of analysis in relation to the challenges that we have in Portugal. I have begun to appreciate some details regarding the need to create mechanisms meant to develop assertive and consistent attitudes towards the problem of ill–treatment and torture. On the other hand, it also gave me some peace of mind as I realized that there are countries with few resources in which the challenges are solved in a satisfactory way as far as human rights are concerned, which means that money is not everything. Treatment is something fundamental for any inmate and that does not depend exclusively on money; it has to do with the relationship that is created between the staff and the prisoners, and that relationship can be very professional and by the book, but later it lacks the affective component. Some countries that may have a less scientific approach towards the treatment, have a more positive relationship in terms of the day–to–day relationship between the custodian, the technician or the director and the inmate, which ultimately brings a more positive result. It is important to understand all this set of variables and it is necessary to put everything together and say that we want to improve our conditions, but we do not want to lose the relationship we have with people, because that, without a doubt, is a relationship that in most cases is very positive and very important for social reintegration. JT: What is the status quo of the country in terms of alternative measures to prison and how would you like the system to evolve in the short to medium term? CM: Several things are missing. We could divide this conversation into three parts: the entries, the length of the sentence and releases. In the entries we have had a positive evolution: we lowered the number of pre–trial prisoners. Even so, we can go further. The biggest problem is at the level of decisions and, in this matter, we have several issues: we have the issue that has to do with the half–detention basis (although this regime is not significant in terms of number of cases). At the moment, in Portugal, we have more than 500 individuals who are serving sentences on days off (only at weekends); this is a measure that has no effect in terms of peniten- tiary treatment, but which prevents us from having an important set of infrastructures available.